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Bizantino: Helados artesanales de Chillán




Un matrimonio de abogados decidió hace 7 años cambiar radicalmente su futuro laboral para embarcarse en una increíble aventura: Abrir su propia heladería familiar. Desde ese momento, el emprendimiento se ha convertido en un rincón de tradición y sabor para la comunidad de la zona


Iniciando como un sueño, ha evolucionado hasta convertirse en una próspera heladería que promete gran futuro. Sin duda, un lugar donde la esencia familiar se mezcla con la dedicación y trabajo por crear experiencias dulces únicas. 


Claudia Sepúlveda y Camilo Ruiz comenzaron esta travesía tras completar estudios avanzados de heladería en Buenos Aires, Argentina. Y es que, desde el principio, la pasión por el arte de la heladería los conquistó. Por ello, convencidos de este atractivo proyecto, compraron su primera máquina de helados para convertir el deseo en una realidad. 


Si bien arrancaron con un pequeño local en Isabel Riquelme 428, con el paso del tiempo y el desarrollo continuo de su iniciativa, adquirieron las dos propiedades adyacentes, dando vida a lo que hoy es la gran heladería familiar de Bizantino.

El establecimiento lo conforma un destacado equipo liderado por mujeres, las cuales irradian la energía que refleja el trabajo que se ha ido cultivando a través de siete años de experiencia y dedicación. 





La pasión por la innovación es un detalle esencial de Bizantino. De este modo, Claudia y Camilo introducen nuevos sabores con recurrencia para sorprender a los clientes, capturando así los corazones de los amantes del helado. 


Uno de sus sabores más representativos se encuentra en el helado de Lleuque, un fruto proveniente de la cordillera chilena que cautivó la atención de Claudia, quien, desde su entusiasmo por crear nuevas experiencias, no duda en emprender la tarea de recolectarlo personalmente cuando no encuentra proveedores que lo ofrezcan.

Cabe señalar que, este singular sabor, se elabora sólo en el mes de marzo y se ha transformado en el favorito de quienes visitan la heladería. 


Pero ello es sólo el inicio de una dulce lista de variadas e interesantes opciones, porque Bizantino, además de tener más de 100 sabores desarrollados de helados (que se fabrican con fruta natural y de estación, más insumos importados directamente desde Italia), igualmente ofrece tortas heladas, bachas, postres y potes de 1 litro. 


Entre los sabores más extravagantes que deleitan el paladar de los clientes, encontramos la exquisita combinación de manzana betarraga, así como el navegado y borgoña, peras al vino y una elaboración de Pan de Pascua para generar una sorprendente experiencia gustativa. 


Dentro de los sabores más tradicionales están los de frutos del bosque; una mezcla de piña, arándanos y menta; crema naranja y, el irresistible dulce de leche. A su vez, consideran alternativas zero, sin gluten y sin leche.


Un tema muy relevante tiene que ver con la filosofía de Claudia y Camilo en cuanto a no utilizar colorantes ni esencias artificiales, sino que aprovechar los frutos de la temporada para garantizar la frescura y autenticidad del producto.


“Nuestra elaboración es 100% artesanal, procesamos toda la fruta a mano, pasteurizando las mezclas en ollas, siempre en pequeñas cantidades y no en máquinas industriales”, destacan.


Para suerte de Chillán, Bizantino ahora lleva su encanto a toda la comunidad mediante carritos móviles propios para participar en eventos y aportar la dulce experiencia de sus helados, dando paso a memorables momentos para quienes se los topen en su camino.


Con todas estas estrategias, la heladería se ha transformado en un rincón muy particular que deleita a los amantes del helado artesanal, dando testimonio de cómo un sueño puede transformarse con esfuerzo y amor, en un preciado tesoro. 


Dirección: Isabel Riquelme 428, Chillán.

Teléfono: +569 5604 2640

Horario: Lunes a viernes de 12:30 a 20:00 horas. Sábado y domingo de 12:30-19:30 horas.

Instagram: @bizantinogelato


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