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Café del Barrio: Experiencia familiar con productos para todos los estilos



Tamara Santibáñez, una de las dueñas junto a Gonzalo Pizarro, nos comenta que abrió en abril de 2018, inicialmente con una socia que era compañera de curso de ingeniería comercial. Tenía la inquietud de emprender, ya que sus padres siempre han tenido negocios, como por ejemplo el Café del Cerro y restaurantes de Sushi, todo lo que le fue de gran ayuda e inspiración para aprender y formarse.

Con su socia trabajó cerca de un año, hasta que ella tuvo una hija. Después siguió sola y conoció a Gonzalo, que es muy bueno para cocinar, por lo que le ofreció asociarse. En ese momento estaba comenzando la pandemia de Covid-19 y lamentablemente tuvieron que suspender las funciones de sus dos colaboradoras, por lo que asumieron todas las labores del café.


Dice que, pese a la pandemia, les fue bastante bien, así que tuvieron que ingeniárselas y meterle muchas ganas y esfuerzo. “Una de las cosas que más nos preocupaba era conectar con la gente, saber qué querían y analizar nuestros puntos fuertes, así como nuestras debilidades para criticarnos y reinventarnos. Eso nos permitió tener cierta estabilidad, aunque al principio igual existía mucha incertidumbre, sobre todo con el tema de las autorizaciones para el funcionamiento del café”.

En ese periodo se dieron cuenta de que hay mucha gente en Ñuñoa, pero que la gran mayoría trabaja fuera de la comuna. Los empezaron a visitar sus vecinos, familias completas, con lo que se generó un ambiente muy particular en el café y entendieron que tenían un enorme potencial de clientes.


¿Cuál es el sello diferenciador del Café del Barrio?

Creo que lo que realmente nos diferencia, es que nos orientamos hacia la familia, entregando un amplió abanico de productos que incluye alternativas veganas, vegetarianas y carnívoras. Por eso, nuestro principal enfoque es ofrecer una carta que los involucre a todos, pero sin exagerar, ya que nuestro local es pequeño. Además, nos preocupamos de preparar un muy buen café y de que todo sea de primera calidad. Para eso realizamos un trabajo minucioso escogiendo a los mejores proveedores.


¿Qué considera su carta?


Nosotros no tenemos cocina, por lo que nos limitamos un poco en la oferta de productos salados. Pero tenemos diversos tipos de empanadas, pasteles en formato individual, pies, galletones, brownies y muffins, incluyendo opciones veganas. Inicialmente operamos con proveedores globales de Europa, pero después nos fuimos dando cuenta de que las cosas que mejor llegaban, en cuanto a su frescura, eran las producidas en el barrio, por lo que empezamos a trabajar con emprendedores del sector, muchos de los cuales vinieron a ofrecernos sus productos y obviamente les abrimos la puerta. Por eso hoy hablamos de que, en el Café del Barrio, tenemos bollería hecha por el barrio y para el barrio.


En cuanto a la carta salada, podemos ofrecer sándwiches que armamos en el momento, que es lo que nos permite la patente comercial. Aquí lo que hacemos es jugar con diversas salsas. Por ejemplo, teníamos el clásico jamón queso, pero le agregamos una salsa de tomate pesto y eso arrasó porque fue algo muy novedoso y a la gente le gustó. En el café trabajamos con Caffè Vergnano, un excelente proveedor italiano que realmente se preocupa de la calidad, por lo que nos realizan capacitaciones permanentes.


¿Cuál creen qué es el secreto de su éxito?

Siempre nos preguntamos eso, porque igual está el miedo de que las cosas dejen de estar bien, pero yo creo que las razones pasan porque le hemos puesto todas nuestras energías a este café. Sabemos que este rubro es complicado, pero tenemos nuestros parámetros para medirnos constantemente y saber si estamos en un punto de equilibrio que nos dé para vivir. Además, tenemos una propuesta joven, en la que nos involucramos mucho y en la que sólo ofrecemos productos de calidad en un ambiente grato, acogedor y con personalidad.

También nos apoyamos en un trabajo serio realizado en redes sociales, que es algo en lo que me involucré desde un principio, ya que es una excelente forma de observar cómo se comporta el mercado. En ese análisis me di cuenta de que uno como consumidor se autogenera muchas expectativas, por lo que me enfoqué en cómo mostrar nuestra propuesta, en sacar a relucir nuestra oferta de productos y en conectar con la gente.


De cara a lo que viene, Tamara Santibáñez cree que este año tiene demasiada incertidumbre. “Partimos el 2023 muy mal en ventas, pero la etapa de verano siempre ha sido igual. Después se ha ido afirmando y este periodo es bueno, aunque se ha notado una diferencia a la baja en comparación con los años anteriores a la pandemia. En nuestro caso, pienso que lo que tenemos que hacer es reacomodarnos y darle con todo, a pesar de que en una mirada económica global sabemos que está difícil y va a seguir así, pero insisto en que también depende de nosotros el ir ajustándonos y reinventándonos a cada momento”.


Café del Barrio se ubica en Avenida Irarrázaval 4130, Ñuñoa.

Instagram: @cafedelbarrionunoa


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