Se celebra el 16 de octubre de 2021. Fue proclamado por la Federación Internacional de Panaderos (UIB) en el año 2006, en la misma fecha en que se celebra el Día de la Alimentación.

Su objetivo es dedicar una jornada a uno de los alimentos más tradicionales en todo el mundo, así como dar a conocer su valor nutricional e importancia en la dieta de los seres humanos.


Recordemos que el pan que hoy conocemos y degustamos con tanto placer, se remonta a las más antiguas culturas que han habitado la tierra. De hecho, en tiempos antiguos se elaboraba utilizando granos de trigo que eran machacados y que al mezclarse con agua, formaban una pasta para fabricar el pan.


Los egipcios fueron los primeros en descubrir cómo se producía la levadura para darle un mejor sabor y fue simplemente dejando que la masa se fermentara.

Los griegos introdujeron el uso de la miel y las nueces en su elaboración y los romanos innovaron con nuevas técnicas a través de ingeniosos equipos como máquinas para amasar. Así, en el seno de este Imperio, nació el primer colegio de panaderos.

A partir de entonces, el pan ha ganado fama y aceptación en todas las sociedades del mundo. Hoy es una gran industria con mucha demanda, ya que puede adquirirse a muy bajo costo y con un alto valor nutritivo.


ALIMENTO BÁSICO

A través de la historia, el pan siempre ha sido un alimento que ha estado presente en la mesa de las familias alrededor de todo el mundo. Algunos de los panes y los distintos ingredientes que se utilizan en su elaboración son:

Pan de trigo: Este tipo de pan puede elaborarse en dos modalidades: El tradicional pan blanco y el integral. Este último resulta más saludable por la cantidad de fibra y nutrientes que aporta al organismo.

  • Pan de maíz: Este pan no tiene gluten y es muy bajo en purinas, lo cual resulta ideal para las personas con altos niveles de ácido úrico y para los pacientes celíacos.

  • Pan de centeno: Es elaborado mezclando distintos tipos de harina para que adquiera una consistencia más esponjosa. Tiene mayor cantidad de fibra y al momento de degustarlo, presenta un sabor amargo.

  • Pan germinado: Tienen como principal característica, el hecho de que en su preparación se usa la propia semilla del cereal germinado. Por esta razón, no es necesario añadirle levadura.

  • Pan de espelta: Ideal para las personas que sufren de intolerancia al trigo, ya que resulta más digerible porque tienen mayor cantidad de fibra y menor cantidad de gluten.

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