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Nicolás Guzmán, el Hacedor de Pan


“Quiero ser un aporte para revalorizar el pan en nuestra gastronomía”

El instagramer y conductor del destacado programa de televisión “Hacedores de Pan” que se emite por el canal 13 C, nos cuenta cómo llegó a enamorarse del mundo del pan y el trabajo que ha realizado hasta la fecha.


Creció en un ambiente familiar en que unidos disfrutaban de la comida. Su madre y su padre se turnaban en la cocina para preparar algo rico para compartir. Además, todos los sábados y domingos se reunían en las casas de sus abuelos maternos y paternos, donde almorzaban en una mesa gigante. Fácilmente los comensales superaban las 30 personas, entre padres, abuelos, tíos, primos y más de algún pololo (a).

Allí las largas conversaciones se amenizaban con distintos sabores que fue descubriendo, que provenían de platos tradicionales y otros muy exclusivos. “En la casa de mis abuelos paternos aprendí a valorar platos cotidianos, como un buen arroz con carne, pero siempre con una crujiente marraqueta en el centro de la mesa. Allí había tanto amor. Y siempre mi abuelo encabezaba una larga conversación en que cada uno contaba cómo había estado su semana”.

Por otro lado, en la reunión de los sábados, donde sus abuelos maternos, siempre los sorprendían con platos diferentes. “Eran grandes asados y alimentos muchas veces sofisticados... Por ejemplo, recuerdo que yo era muy niño cuando allí comí ostras”.

Nicolás, también creció viendo que una vez a la semana su padre se reunía con otros amigos varones a cocinarles a las mujeres, “siempre probando muchas cosas diferentes”.

En ese entorno, donde la comida era una forma de entregar cariño, fue casi natural que desde muy pequeño ingresara a la cocina a improvisar. Al principio -dice- “los resultados eran espantosos”. Pero poco a poco se fue revelando un talento, que pronto lo convirtió en el encargado de preparar los menús de su grupo scout y más tarde en el parrillero o cocinero oficial de sus amigos.




Y a medida que practicaba, innovaba. Además, acostumbraba a concurrir a distintos restaurantes, lo que generó un paladar refinado.

Terminada su etapa escolar, estudió ingeniería comercial en la Universidad Diego Portales. Este era su sueño y le fue muy bien al ejercer esa profesión. Desde ese entonces ya buscaba generar “propuestas de valor agregado, la diferenciación y potenciar marcas de valor”.

Aunque siempre estaba metiéndose en la cocina de su casa, como hobbie. Pero pasó algo que le dio un giro a su vida…

En el contexto de su práctica de rugby, tuvo una grave lesión de rotura de ligamentos de una pierna. “Pero como soy muy inquieto, esto de quedarme inmóvil no fue tolerable. Y justo una compañera de trabajo me regaló una masa madre. Me dijo: ´Nico, me regalaron este frasquito con algo como con olor a vómito. Estoy segura de que tú sabrás cómo ocuparla mejor que yo´. Así llegó la primera masa madre a mis manos”.

Eso fue como hace 7 años. Se puso a investigar, pero había muy poca información sobre pan. “No era como ahora. No se compartía. Yo fui con un par de panaderos y me dijeron: ´Compadre, anda a estudiar, cómprate un libro, acá no te vamos a dar la receta´. Así que fue súper difícil comenzar”.



Entonces se enteró que Felipe Brown, el actor, estaba haciendo talleres de pan. “Me pareció raro, fui a verlo y claro, gracias a él, que tenía un taller súper estructurado y bien hecho, aprendí la lógica. Después me puse a practicar en la casa. Estuve un año completo horneando en mi casa… ¡Hasta quemé un horno de tanto probar! Pero para entender y mejorar tenía que practicar e innovar”.

Su esposa y sus 4 hijos fueron parte de este proceso, ya que en la noche juntos, probaban todos los panes. En principio no les llamó la atención porque estaban acostumbrados a verlo siempre en la cocina, pero luego descubrieron lo que salía y eran cosas muy ricas.



“Es cierto que los panaderos son súper apasionados y obsesivos con el tema del pan, y a mí me pegó eso. Me agarró fuerte, yo soy muy apasionado con las cosas que hago pero nunca me había pegado algo tan fuerte como con el pan, con ese nivel de intensidad. Ya llevo haciendo pan en mi casa hace 8 años y no pienso parar”.

“El pan es muy versátil, así que no hay límites. Pero, además, esta actividad junta dos cosas muy lindas para mí y que me conectan muchísimo. Primero, la manualidad, que me viene muy bien (dibuja, pinta y toca guitarra) y, en segundo lugar, el tema de la cocina”.


Un día pensó que debía compartir lo que estaba aprendiendo, ya que recordó lo que le costó a él y que nadie quería enseñarle. “Me hice una cuenta de Instagram para compartir esto inicialmente con amigos para subirles recetas y esos aprendizajes”.

Inicialmente se llamó “Hace pan Chile”, pero por consejo de su hermano entendió que debía humanizarlo y convertirse en un personaje. Y así nació el “Hacedor de Pan”.

La cuenta se creó el 12 de mayo de 2019, con este mensaje que mandó a sus amigos y familia por Whatsapp: “Hola a todos. Les cuento que voy a tener una cuena para subir las cosas del pan, para que los que quieran me sigan y aporten buena onda. Decidí pensar en dónde terminará… quién sabe…”.



Partió con 10 seguidores y hoy tiene 107 mil. Empezó a subir cosas que a las personas les gustaban. “Entonces vino el estallido social y con ello mucha gente comenzó a hacer su propio pan, y me seguían. Me pedían insistentemente que hiciera talleres y como tengo alma de profesor, porque hasta hice clases en la universidad, di este nuevo paso. Muchos engancharon y me fue bien”.

Alcanzó a hacer 2 talleres presenciales, arrendando un lugar. Y cuando ya se iba a lanzar más públicamente, vinieron los toques de queda y se suspendió todo. Ese verano (2020) le tocó irse sólo a trabajar al Sur (Puyehue). Allá pensó mucho lo que haría y entendió que “esto podría ser muy grande. Primero no había nadie que enseñara a hacer pan y, segundo, no hay muchos hombres en la cocina”.

Llegó febrero, se juntó con una amiga que venía llegando de Barcelona y que era bloguera (Kath) a quien le pidió ayuda. Juntos hicieron un plan de desarrollo, como marca personal, para convertirlo en un instagramer relevante del pan en Chile.

Tenía todo listo para comenzar y vinieron las cuarentenas por el COVID. “La gente se puso a elaborar pan y el único que tenía una cuenta que enseñaba a hacerlo de manera casera, era el Hacedor de Pan. Ahí fue un boom. Menos mal que ya tenía contenido; me había hecho una imagen, un logo, toda una propuesta súper entretenida”.

Un día lo llamó la chef Virginia de María y le pidió que le enseñara a preparar pan. Lo hicieron conectándose por el celular y FaceTime. Ella quedó tan entusiasmada, que se armó una cuenta de pan. Al hacerlo, mencionó que Nicolás le había enseñado, y eso tuvo un tremendo impacto.

“Crecí en un día de 4 mil a 20 mil seguidores, cuando no era tan fácil crecer así explosivamente, fue impresionante. En ese momento adapté los talleres que había hecho presencial a modo online, y ya en abril tenía cursos que impartía por zoom, 2 veces a la semana, a las 9 de la noche, después de la jornada laboral”.

Entre abril y julio, unas 1.000 personas pasaron por sus talleres para hacer pan en sus casas. Armó clases para principiantes y otra de pan con masa madre para gente que ya hacía pan. “Me llamaban de varias partes del mundo, incluso me contactaban panaderos de prestigio mundial para felicitarme por mi trabajo, ni en Chile... Fue un año muy power el 2020”.


TELEVISIÓN

Entonces lo contactaron de canal 13 para proponerle hacer un programa de pan. “Yo les dije que no en primera instancia, ya que me complicaba salir en televisión debido a que era gerente general en la empresa en que trabajaba y se podría haber visto raro; no quería tener problemas”.

A fines del mismo año le insistieron, asegurándole que él era la persona idónea para ese programa. “Les propuse que probáramos haciendo un programa piloto. Lo hicimos en un día de vacaciones que me tomé y resultó… Me dijeron que al año siguiente partíamos con el programa. Si bien aún no era seguro que saliera, porque había que conseguir auspicios, le di una oportunidad a esto. Renuncié a mi trabajo en enero de 2021 y salí en marzo”.

“CCuando renuncié no tenía mucha claridad sobre qué es lo que iba a hacer. Tenía diferentes ideas, pero tenía que buscar formas para generar ingresos y partí con el Hacedor de Pan. Como yo había hecho tantos talleres, sabía lo que faltaba, estaba muy cerca de las necesidades de la gente. Por ejemplo, no había mucha bibliografía en español para aprender del pan, por lo que partí escribiendo y vendiendo libros digitales. Ese fue mi primer negocio. El primero fue un boom. Tuvo mil descargas en un día y yo no lo podía creer”.

“Pienso que la gente valoró que me preocupé de hacerlo muy bien, bien explicado, con ilustraciones adecuadas y con recetas probadas para que funcionaran en la casa. Incluso le puse una playlist de canciones. Quería que el hacer pan en casa fuera una experiencia”.

Dice que “fue una locura, vendiendo libros, saliendo en la televisión. Luego saqué mi segundo libro, al que también le fue muy bien… Ahí traté de armar una tienda online: Hacepan.com. Mi idea era que se pudiese encontrar todo lo que un panadero casero necesitaba: libros, implementos e ingredientes. Era muy buena idea, pero me pasó la cuenta el hacerla y trabajarla solo. Desde el lanzamiento me costó mucho, fue difícil. Quizás me enredé más de la cuenta, pero lo importante es aprender de las cosas que no funcionaron y mejorar. En eso estamos ahora con una socia, transformando eso en algo que creo que va a tener una mejor propuesta”.


RECONOCIMIENTO

A fines del año 2021 lo nominaron para los “Premios Fuego” de la Federación Gastronómica de Chile (Fegach), en la categoría “Aporte a la Gastronomía desde las RRSS”, por todo lo que había hecho en la pandemia con la educación y revalorización del pan en Chile.

“Que me nominaran en premios de cocineros... fue “wow”; a mí que soy ingeniero comercial y no un panadero profesional, fue impresionante y muy emocionante. Nunca me lo esperé. Pero yo de verdad me había “partido el lomo”, me había sacado la cresta por revalorizar el pan dentro de la gastronomía enseñando en los talleres, con mis libros, el programa y mi cuenta. También porque siempre mi sentido fue potenciar y unir la comunidad de panaderos caseros. No tenía concebido este proyecto solo para mirarme el ombligo. El pan es compartir y eso trato de llevarlo también a las relaciones con el resto de los panaderos.”

“Me nominaron junto a otros tipos tremendos, muy buenos en mi categoría.... y gané por votación popular. Cuando me mencionaron yo no lo podía creer. Salí tiritando, me acuerdo que me puse a llorar de la emoción. Ahí sentí que en verdad se valorizaba lo que estaba haciendo”.

Recuerda que ese día el presidente de la Fegach le dijo: “Todos aquí son “chaquetas blancas” y tú no. Así que primero siéntete muy orgulloso por eso. Y dos, quiero decir que tu trabajo ha estado muy al nivel de lo que esperábamos, así que por favor sigue con revalorizar el pan con la pasión que lo haces y el respeto al oficio”.

“Ahí entendí que tenía un rol que nadie había tomado, el de ser esta amalgama entre el mundo del pan, la gente, los panaderos y todo el tema comunitario que rodea al mundo del pan. He hecho cosas que nadie había hecho con mucha pasión y esfuerzo, y siento que aún queda muchísimo más por hacer. Con mucho respeto de la gente que ha trabajado por años en el sector, me creí el cuento (con mucha humildad) de ser una especie de embajador para revalorizar el pan en Chile… Y es que una vez escuché a un panadero español decir que, al pan, y sobre todo en Chile, le faltan caras. Dime nombre de cocineros o cocineras conocidas. Ahora, dime el nombre (salvo un par) de panaderos o panaderas conocidas… cuesta. Eso no ayuda para que los estudiantes de gastronomía y potenciales panaderos tengan referentes. Yo no puedo creer que con el consumo per cápita de pan de este país tengamos tantas panaderías, pero no se conozca a los panaderos y las panaderas. Pienso que ahí existe un desafío en el que todos debemos trabajar”.


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