Cuando salió del colegio estudió traducción e intérprete de inglés y francés. Más tarde periodismo en la Universidad de Los Andes y ciencia política en la Universidad del Desarrollo. Luego realizó un diplomado en Gestión de Campañas Políticas de la American University (Washington D.C.) y cursos de marketing y comunicación en Nueva York y Rotterdam.


Ha sido emprendedora y trabajado en el sector público y privado. También fue conductora de programas familiares en la televisión boliviana.


En 2003 se radicó definitivamente en Chile. Fue conductora del programa “Nosotras en Agricultura” (de la Radio Agricultura) hasta junio de 2009. Posteriormente fue diputada por Cerrillos, Estación Central y Maipú.


Tras dejar el Parlamento regresó a la mencionada radio para conducir el programa “Contigo a las cinco”. Paralelamente lideró proyectos en el área de comunicación estratégica y reputación corporativa.


Está casada “con un gran hombre que siempre me ha apoyado en todos mis proyectos. Tengo 4 hijos: Nicole, Diego, Tomás y Matías y un nieto que me roba diariamente el corazón”.


Si bien cuenta con poco tiempo libre, le gusta mucho caminar, subir a los cerros y andar en bicicleta. Los domingos cocina en compañía de sus hijos. Esos días procura que estén todos juntos.


En marzo de 2018 asumió como subsecretaria de Turismo y 2 años después (junio del 2020) “la hermosa y desafiante tarea” de ser ministro de la Mujer y la Equidad de Género.


¿Qué desafío le implica su cargo?

El Presidente me encomendó la tarea de que ninguna mujer se quede atrás y avanzar para que en nuestro país haya tolerancia 0 a la violencia contra las mujeres.


¿Cuál ha sido el énfasis de su gestión?

La autonomía económica de las mujeres es muy relevante, entre otras razones porque las empodera y las aleja de eventuales situaciones de violencia. En ese marco hemos querido impulsar desde el Ministerio -y esto ha sido también una labor de todas las ministros que me antecedieron-, el lograr que exista en nuestro país igualdad de derechos, oportunidades y responsabilidades entre hombres y mujeres.

Asumir este Ministerio durante la pandemia, ha significado impulsar fuertemente medidas que permitan que la reactivación económica incorpore a las mujeres como protagonistas.


La pobreza no puede seguir teniendo rostro de mujer y para eso es necesario que nuestra sociedad comprenda el rol relevante que ella tiene en la tarea de garantizar la construcción de una sociedad próspera y sustentable.


¿Qué avances ha visto en el ámbito laboral?

Durante las últimas décadas hemos visto un aumento de la incorporación de las mujeres al mundo laboral. Antes de la pandemia habíamos logrado un máximo histórico del 53,3% de participación de mujeres en la fuerza laboral, lo que fue un avance muy importante. Sin embargo, la pandemia nos hizo retroceder una década en inserción laboral femenina. Por eso estamos trabajando decididamente para que se reincorporen las mujeres al mundo laboral y ojalá podamos avanzar más allá de lo que habíamos conseguido antes de la llegada del Coronavirus.


También hemos observado que más mujeres participan de puestos de alta dirección, aunque todavía nos queda mucho por avanzar.


Hoy muchas empresas están trabajando en una transformación de sus políticas organizacionales internas, considerando el enfoque de género como prioritario para enfrentar los nuevos desafíos del contexto actual. En ese sentido, se incorporan protocolos para prevención y atención de la violencia de género, medidas de conciliación y corresponsabilidad para colaboradores y colaboradoras. Esto sin duda marcará un punto de inflexión en materia de equidad.


Hemos visto también que industrias históricamente masculinizadas, están abriendo espacios laborales para las mujeres y que proactivamente las están convocando para ser parte de sus organizaciones. Sectores como construcción, minería, forestal, telecomunicaciones y energía -con quienes estamos realizando un trabajo conjunto-, se han impuesto metas respecto a la incorporación de mujeres en los distintos niveles de las compañías.


¿Dónde están las mayores brechas?

Hoy existen brechas en relación a las labores no remuneradas, que se han profundizado en medio de la crisis sanitaria. Actualmente las mujeres dedican en promedio 9 horas más a la semana que los hombres a tareas domésticas y 10 horas más al cuidado de niños y niñas. Mientras 1 de cada 3 hombres dedica 0 horas a las labores domésticas y casi el 60% dedica 0 horas al cuidado de niños, niñas y adolescentes.


También existen brechas de ingresos. Pese a que hay una legislación de igualdad salarial desde el año 2009, persiste una diferencia entre las remuneraciones que reciben hombres y mujeres en torno al 10% cuando ocupan el mismo cargo. En el global, según las cifras del INE, esa brecha es del 20% aproximadamente, porque las mujeres seguimos, en su mayoría, realizando trabajos con remuneraciones más bajas.


Otro aspecto en que existe una evidente desigualdad, tiene que ver con los puestos que ocupamos las mujeres. Son muy pocas aún las que llegan a puestos de responsabilidad. Las mujeres tenemos mayor presencia en los niveles más bajos de las organizaciones. La representación de mujeres en directorios está en torno al 10% y en las gerencias de primera línea cerca del 21%.


¿Cómo ve a nuestra industria en estos temas?

Es un rubro que ofrece una gran oportunidad para el emprendimiento, sobre todo para las mujeres. Pero aún es necesario entregarles mayores herramientas para que puedan escalar sus negocios, ya que lo que vemos es que son los hombres quienes trabajan mayoritariamente en las panaderías tradicionales, donde hay mayor énfasis en distribución y ventas de grandes volúmenes de productos. Mientras la mayor presencia femenina se observa en las salas de venta.


Es necesario entonces avanzar en una mayor capacitación de las emprendedoras y de las productoras de pan y pastelería.


¿Qué apoyos ha dado su ministerio para alcanzar mayor equidad de género laboral?

Como Gobierno hemos implementado programas y subsidios con enfoque de género (subsidios contrata, regresa, nuevo empleo) para impulsar la incorporación o reincorporación de más mujeres a la fuerza laboral. Además, el subsidio Protege para apoyar a las mujeres en el cuidado de hijos e hijas.


También llevamos adelante distintas iniciativas en alianza con el sector privado. Por ejemplo, el programa Mujer Digital de la Subsecretaría del Trabajo junto a Sence y a distintas organizaciones del mundo privado, que nos han permitido capacitar en materia de herramientas digitales a más de 60 mil mujeres.


En temas de emprendimiento estamos trabajando junto a Laboratoria y el BID en el programa “Emprender Conectadas”, comunidad de emprendedoras que entrega herramientas para que puedan fortalecer sus negocios.


Asimismo, trabajamos con sectores tradicionalmente masculinizados como minería, construcción, energía, forestal y telecomunicaciones para que puedan implementar las mejores prácticas en materia de equidad laboral y abrir espacios en todos los niveles de las organizaciones a la participación de más mujeres.


¿Algunas palabras para las empresarias de panaderías o pastelería?

Sigan adelante con sus sueños. Confíen en ustedes y en sus capacidades. Perseveren y nunca se den por vencidas.

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