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Una dulce Pascua de Resurrección


La tradición de regalar huevos de chocolate en Pascua está muy arraigada en nuestro país y en el mundo. Por ello, es una buena oportunidad para aumentar las ventas y emprender. Para obtener recomendaciones al respecto conversamos con algunos expertos.

CHOCOLATERO

Prieto Chocolates es una chocolatería de autor. Todos sus productos son hechos y pintados a mano, a pequeña escala, potenciando ingredientes nacionales y otros provenientes de Latinoamérica. Sus bombones, barras, huevitos y otros productos se distinguen por su diseño y belleza, además de su exquisito sabor y un cuidadoso proceso de elaboración.

Ignacio Prieto es el fundador y chocolatero; agrónomo de profesión, aprendió gran parte de este oficio trabajando en una chocolatería en Berkeley, CA y luego capacitándose con importantes chocolateros y de manera autodidacta.



Para él un buen huevito debe ser elaborado con “un chocolate de calidad, eso es lo principal. Recuerden que la mayoría serán consumidos por niños, por lo que no podemos darles cualquier tipo de chocolate. Debemos conocer sus ingredientes y su procedencia. Lo segundo, el huevito debe ser atractivo a la vista, novedoso, que llame la atención del consumidor. Y lo último es que su sabor se destaque sobre el resto de la oferta”.

“Lo que hacemos esta temporada son huevos elaborados sólo con chocolate de la más alta calidad, principalmente proveniente de Ecuador, Perú y Colombia, preparados con cacao fino de aroma”, agrega.




Tienen 3 formatos de huevos. El más grande es uno de 200 gramos de peso total, de 15 cm de lto x 10 de ancho, hechos y pintados a mano con distintas técnicas (aerografiados o pintandos con pinceles o salpicando colores, de manteca de cacao coloreada). Cada huevito es único. Este huevo es hueco, pero relleno de huevos sólidos pequeños y mini conejos. Su presentación incluye bolsa de celofán con base, donde va el huevito y sobre éste una caja funda con diseños de pascua, lo que le da mayor protección y también mejora su presentación. Los hacen en chocolate de leche, semi amargo y amargo.

Además, tienen el huevo mediano relleno de huevitos pequeños sólidos y conejos. Y las bolsas de huevitos pequeños sólidos de 100 gramos en total.

En esta etapa su venta aumenta en 80% respecto a un mes normal, donde comercializan principalmente bombones hechos y pintados a mano.

Para Ignacio lo más importante es “usar buenas materias primas. En caso contrario, el consumidor final se da cuenta rápido y lo más probable es que no exista recompra, que es lo que buscamos. A su vez, se deben cuidar todos los detalles en la producción, respetar los ingredientes y su uso, seguir las normas de higiene, almacenamient y transporte. En general es una cadena de acontecimientos que lleva a tener un producto de calidad, pero hay que elegir bien los ingredientes y saber qué hacer con ellos; eso es clave a la hora de consolidar un producto que sea reconocido por los clientes”.

Dice que la chocolatería podría integrarse a las panaderías y que se ve con más fuerza en muchas de las preparaciones pasteleras. “En algunas pastelerías ya se comercializan bombones, barras, etc.… En Chile aún no estamos acostumbrados a consumir pan con chocolate, por ejemplo, lo que sí sucede en otros países. Se debe trabajar en la promoción de los nuevos productos. Comercializar productos de panadería junto con productos de chocolatería es posible, pero hay que tener una zona con la temperatura adecuada para la correcta mantención de los chocolates, que no supere los 20°- 23 °C”.


STRINDBERG

Andrea Clavero, gerente de calidad de Pastelería Strinberg, dice que desde el 15 de febrero comenzaron a trabajar en la producción especial de chocolatería para Semana Santa, porque es un trabajo largo y minucioso. “Es una labor artesana, en que se prepara el chocolate, se moldea, decora y envasa. Todo con gran dedicación para entregar el mejor producto al cliente”.

Cuentan con una chocolatera y otras 3 personas en el equipo, que apoyan en decoración. “Se necesita tener alguien experto, una zona especial, donde se controla la temperatura”.

Sus ventas de huevitos comenzaron desde que los colocaron en vitrina, ya hace varias semanas. Esto, porque “las personas se tientan, ya que saben que tenemos un excelente chocolate belga, que es de una calidad y un sabor muy superior al de los huevitos industrializados”.

“Nosotros vendemos todo lo que producimos en esta temporada. No hay merma. Y esto viene a mejorar la venta global, que en época de calor baja un poco en los pasteles”, indica.

La clave para su éxito dice, es tener un insumo de calidad y un equipo experto. Además, una amplia oferta. “Compramos chocolate belga en una variedad sin azúcar, así tenemos una alternativa especial para quienes prefieren productos más amargos o más saludables”.

En ese mismo sentido, en las decoraciones de productos con ambos chocolates, utilizan frutos secos y cereales, para no añadir más azúcar y para que se destaque el sabor del chocolate.

Usan chocolates de 71% de cacao, que es de un sabor muy intenso, con menos azúcar y del gusto de muchos adultos. También otro de 56%, especial para sus productos veganos.

En su opinión, para que una panadería pueda desarrollar estos chocolates, “necesita un

área independiente, sin harina en suspensión. Además, con aire acondicionado, ya que el chocolate requiere un proceso temperado. Tiene que derretirse a cierta temperatura y solidificarse a otra”.

“Para comenzar y tener menos complicaciones con la temperatura, podrían usar el chocolate sucedáneo -hay algunos muy buenos-, que tiene un proceso menos complejo. En ese caso, pueden usar otra área u otro horario en el que no se hornee”.

En Strinberg venden todo el año huevitos y hasta unas paletas con figuras de chocolate. Esto, asegura, ha permitido que muchos niños se vayan acostumbrando al buen chocolate.


BOZZO

La historia de esta empresa se inicia en Viña del Mar, en la calle Valparaíso. Su nombre es por el apellido de Juan y Bartolomé Bozzo (hermanos), quienes instalaron una tienda de abarrotes en 1905, siendo ambos provenientes de Italia. Juan viajó en búsqueda de una exclusiva receta de chocolates y pudo desarrollar deliciosos productos con una fórmula inalterable, que se mantiene bajo estricta reserva.

Este 2023 la tercera generación de la familia está a cargo y han puesto en marcha un plan para llegar a más lugares de Chile. Con ello, esperan consolidar aún más, la que dicen sería la chocolatería más antigua del país.

Consultamos a Rodrigo Sanza, su jefe comercial, cómo es un buen huevito de chocolate. Su respuesta fue que “es el que a mí me gusta (o a la persona que lo va a comer), pero si nos enfocamos en un huevo de buena calidad, debería ser básicamente de 3 ingredientes: Cacao, azúcar y leche (para el caso de los huevitos tradicionales). Cacao y azúcar para un huevito alto en cacao, sin lactosa y vegano. O cacao más leche y endulzante, en el caso de un huevito sin azúcar. Debe haber variedades para todos los paladares y requerimientos”.

En Semana Santa sus ventas crecen 30% (comparado a un mes normal). En su caso, “dada la producción que realizamos, lo más vendido es el huevito macizo pequeño tradicional. Pero los conejitos son muy solicitados. Habitualmente quedamos sin stock de estos, ya que es una producción bastante menor por la fragilidad de los mismos”.

Afirma que para ser un buen chocolatero, “lo principal es la calidad de los ingredientes usados y luego, lograr que el resultado del trabajo sea de gusto de los clientes. 2 chocolateros podrán usar quizás los mismos ingredientes, pero la mano, tiempos, cantidades y corazón, generarán distintos resultados”.

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