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Veg & Bake PASTELERÍA TRADICIONAL VEGANA


Seminario 601, Providencia, se ubica una exitosa pastelería vegana, VegandBake. Todos sus productos son libres de huevos, sin leche y cualquier producto de origen animal. Su dueña es Paula Ibarra, quien jamás imaginó que se convertiría en empresaria de este rubro.

Ella siempre tuvo una conexión especial con su abuelita, a través de la pastelería. Y cuando comenzó a ser vegana, se dio cuenta que no había opciones ricas. Todo era muy integral y en su opinión, “color cartón”.

Entonces, junto a su abuela, quien le enseñó a cocinar, comenzó a experimentar. Las pruebas de degustación las hizo con sus amigos y compañeros de universidad.

Cuando ya consideró que estaban ricos, comenzó a asistir a todo tipo de ferias veganas para vender y también lo hizo en las universidades. Esto le permitió juntar dinero para pagar varios de los materiales que le pedían en sus estudios de diseño.

Fue tan buena la respuesta de sus clientes, que se decidió dejar la universidad y dedicarse al 100% a esto. De este modo, en el 2015 abrió su local en calle Compañía, frente a la plaza Brasil.

Su idea fue tener una pastelería tradicional, pero vegana. Por eso procuró contar siempre con sabores tradicionales en su repostería, como un kuchen de durazno, frutos rojos, de manzana y pie de limón. Así, aspiraron a romper esa pastelería vegana un poco desabrida y a “que los clientes no notaran que es un producto distinto”.

El proyecto consistió en acercar también a los no veganos a esta pastelería y al veganismo en sí, pues los sabores son similares para ambos. “Muchos creen que el veganismo es comer puras ensaladas y estar a dieta. Acá les demostramos que también se come rico”, nos explicó Amanda Cuneo, la relacionadora pública de la empresa.

Al principio Paula tenía que cocinar, atender la caja y administrar. Pero pronto el equipo creció a 5 personas.


En esa primera etapa, lo que prefería la gente eran los pasteles, en especial la tartaleta de lúcuma, manjar nuez, prestigio y una tarta que llamaban la “celestial” (elaborada a base de lúcuma, castaña y chocolate), porque un peculiar cliente decidió que ese era el nombre perfecto para ella.

Lo salado no lo dejaron atrás, siendo la preferencia de entonces la “Vaquita Feliz”, un sándwich de seitán con queso, cebolla caramelizada y mayonesa vegana. Y otra de las cosas que sorprendió a la gente fue el huevo vegano que ofrecían.

Pero en el 2019 tuvieron que enfrentar los problemas del estallido social y luego de la pandemia, lo que les hizo muy complejo mantenerse en el mercado. Pero se unieron mucho como equipo para seguir en pie y trabajar fuerte el delivery.

Pasada la crisis más profunda de la pandemia, entendieron que tenían que seguir creciendo. Se cambiaron por tanto al barrio gastronómico Italia. Lo que buscaban era no sólo llegar al joven que iba a la plaza, sino a familias enteras. A personas que quieren darse un gusto y comer algo más saludable que la comida tradicional, que quieren dejar los lácteos o buscan algo nuevo.

La inauguración del actual local se llevó a cabo el 2021. Al principio trabajaron cerrados, haciendo delivery. Pero al abrir fue un boom. “No pensábamos que fuéramos a tener un alcance tan importante. Fue un crecimiento explosivo, que no esperábamos. El local creció muy rápido, tuvimos que contratar personal, porque la demanda se disparó. Eso lo agradecemos, pero al mismo tiempo hemos ido aprendiendo en el proceso. Esto de las prácticas, el alcance, la atención al cliente. Estamos constantemente tratando de mejorar”, dice Amanda.

La abuelita Yeya falleció un poco después de que abrieron el local, lo que fue muy fuerte para todos. Pero hoy asumen que cada cosa que hacen es en honor de ella. Dice que “hay harto de ella acá”.

En la actualidad el equipo consta de 26 personas, entre gente de pastelería, salados, atención al público y administración.

Tienen varias formas de venta. En el local, por dos plataformas de delivery y en su web. Además, reciben pedidos especiales y son proveedores de otras cafeterías en la Región Metropolitana; para estos últimos tienen precios mayoristas. “Como empresa también promocionamos los lugares en que la gente puede encontrar nuestros productos. Eso permite que más personas tengan acceso y que nuestros clientes/empresas, obtengan una buena venta”, añade.

Uno de sus clientes está en Melipilla, camino a Rapel, se llama “Integrando con Sentido”. Ellos van a retirar productos a la pastelería con cierta periodicidad. “Nuestros productos, al no tener insumos de origen animal, duran mucho más. Pero todos tienen que estar refrigerados y tienen una fecha límite; eso los clientes lo saben. Pero igual hacemos entregas todas las semanas. Se van rápido, así que siempre están frescos”.

VegandBake a su vez participa en ferias. Próximamente en una que se llama “Te Protejo”, que es una organización que lucha contra el testeo en animales. Y este mes en la “Eco Belleza”.

La casa donde se instalaron en calle Seminario la arrienda. Se cambiaron el 2020 y fue un gran trabajo decorarla. Algunos días se quedaron hasta las 3 de la mañana pintando el techo y terminando algunos detalles. Recuerdan que cerrar el anterior local y trasladar las maquinarias también fue muy difícil. Pero valió la pena.

La demanda que tienen hoy justificó el cambio. Asimismo, tienen excelentes relaciones con las dueñas de la casa, a quienes les encanta ir y ver que está bonita.

PRODUCTOS

Hoy venden todo tipo de pastelería. Desde cupcake, rollitos, brownies, tartaletas, kuchens, tortas y muffins. También tienen una carta salada. Hacen empanadas (champiñones, espinaca queso y, pastelera de choclo) y varios sándwiches.

Hace poco lanzaron una carta nueva y la recepción de la gente ha sido fabulosa. “Apuntamos a demostrar en todos los sentidos que hemos crecido y mejorado. Por ejemplo, en la carta salada tenemos sándwiches un poco más gourmet. Por ejemplo, un bagel caprese, con queso vegano, pesto, tomate cherry asado y espinacas. Igualmente, un vegan roast beef, para los que extrañan el sabor de la carne.

Su oferta incluye también brebajes, como el macha, que está en promoción, monckey (un “cola de mono” sin alcohol) y un cherrysour, muy rico y refrescante para el calor.

Por otra parte, en la empresa se preocupan mucho por el medio ambiente por lo que teciclan e intentan usar ingredientes de la estación.

Actualmente lo que más les deja es la venta en el local, aunque en otros momentos los salvó el delivery, indican.

Como concepto buscan que la gente los visite y viva una experiencia. Y esto lo facilita la calidad y variedad de sus productos, así como sus bellas y cómodas instalaciones. “Queremos que vengan, que disfruten la casa que es hermosa… A los que van a celebrar el cumpleaños, les damos un cupcake con una velita. Somos pet friendly, así que pueden venir con sus animalitos”, puntualiza Amanda.

Algunos de sus clientes son madres cuyos hijos tienen alergias alimenticias y no pueden consumir lácteos de origen animal o huevos. También los intolerantes a la lactosa y quienes buscan productos sin gluten. “Es un público que viene harto”. Respecto a esta última demanda, venden macarons, brownies y sándwiches sin gluten, al igual que brownies con helado. Estos productos los compran a otros proveedores, que trabajan sólo esas líneas.

Cuentan con utensilios especiales para manipular y servir estos productos, pero todo el equipo advierte a los clientes que no son aptos para celíacos, porque no pueden garantizar que no se produzca una contaminación cruzada.

VENTAS

Lo que más venden a quienes visitan la panadería son las tartas, kuchen de frutos rojos y el pie de limón. Pero para el paso, los cupcake y rollitos de canela. En delivery, los rollitos de canela.



La pastelería está abierta de lunes a viernes entre las 9 am y las 21 horas. La cocina se cierra a las 20:30. Los fines de semana atienden de 11:30 a 21:00 horas.

Amanda señala que el tema vegano entró al país por los jóvenes y en los últimos años se han incorporado de todas las edades. Nos comenta que estudios de organizaciones como “Animal Libre”, “Te protejo” y “Vaganuary”, que siempre están haciendo estadísticas, aseguran que en el 2028 las opciones de veganismo en Chile serán más del doble que las actuales.

“Yo, en forma personal he viajado por el mundo y estoy convencida de que Santiago es una de las capitales veganas de Sudamérica y que su oferta no tiene nada que envidiar a la de Europa. Acá hay muchas opciones veganas, mucha gente que ha dejado de consumir carne o que ha bajado su ingesta. Sobre todo, la gente joven”, apunta.

“Por lo que entiendo, el menú Junaeb también busca tener opciones sin carne. También las multinacionales de alimentos y cafés ya tienen alternativas… La verdad es que el que no se adapte a esto no le irá bien, ya que las nuevas generaciones buscan consumir sin maltrato animal”.

Respecto de los precios de sus productos, nos explican que al cambiarse de lugar la intensión era mantenerlos, pero las permanentes alzas en los costos de los insumos les obligaron a subirlos un poco. Descartaron de plano cambiar sus insumos por unos más baratos, porque prefiere mantener la calidad.

“Pero estamos siempre haciendo promociones para que nuestro principal grupo objetivo, los jóvenes, pueda seguir viniendo”.

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