En el universo de la pastelería artesanal, donde el sabor se entrelaza con la memoria y las emociones, surgen historias que no solo hablan de recetas, sino también de decisiones valientes. Ese es el caso de Maira Peralta Moreira (33), Técnico en Gastronomía Internacional y creadora de Sabrosuras di Maira, un emprendimiento que nace desde la intuición, se fortalece con la práctica y se proyecta con identidad propia dentro del rubro.
“El emprendimiento nace cuando tomé la decisión de estudiar Gastronomía Internacional, motivada por un interés que siempre estuvo presente, pero que no me había atrevido a seguir”, relata. Ese impulso inicial se transformó en certeza durante su formación, cuando descubrió que su verdadera vocación estaba en la pastelería. “Siempre me ha gustado cocinar, especialmente cosas dulces, y fui perfeccionando mis recetas de manera autodidacta, probando, equivocándome y mejorando en cada intento”.
El punto de inflexión llegó en la cocina de su propia casa. Tortas y postres preparados para familiares y cercanos comenzaron a recibir elogios sinceros, de esos que no solo celebran el sabor, sino también el cariño detrás de cada preparación. “Al ver sus reacciones, decidí dar el paso y convertir esta pasión en un negocio”, cuenta.
Su vínculo con el sector panadero se construye desde la experiencia cotidiana y el respeto por lo artesanal. “Me identifico mucho con lo tradicional y casero, rescatando ese sabor de hogar que hoy muchas personas buscan”, afirma. En ese sentido, su propuesta no solo responde a una tendencia, sino también a una necesidad emocional: volver a lo simple, a lo auténtico.
Para Maira, el valor de su trabajo no se mide únicamente en ventas. “No se trata solo de ofrecer algo de calidad, sino de generar una experiencia, de entregar algo hecho con dedicación, cariño y detalle, que logra conectar con las personas”. Esa conexión se traduce en fidelidad: clientes que recomiendan, que vuelven, que confían. “Es una forma de validar el esfuerzo y la pasión que pongo en cada preparación”.
En su vitrina destacan las tortas —tradicionales y personalizadas— como el producto estrella, seguidas de alfajores, pie de limón, kuchenes, mini donuts y queques de diversos sabores. Preparaciones que dialogan con celebraciones, pero también con lo cotidiano.
El nombre del emprendimiento no es casual. “Sabrosuras di Maira nace gracias a una persona muy cercana, que fue un gran impulso para atreverme. Representa todo lo que quiero entregar: dulces hechos con amor, dedicación y un toque casero”. Más que una marca, es una declaración de principios.
Sus clientes, en su mayoría, buscan precisamente eso: calidad, personalización y una experiencia distinta a lo industrial. Familias, parejas y amantes de lo dulce encuentran en sus productos una alternativa cercana, hecha a mano y con identidad. De cara al futuro, Maira proyecta crecimiento, pero sin perder su esencia. “Me gustaría consolidar la marca, ampliar la producción y fortalecer la línea de tortas personalizadas. A futuro, tener un espacio propio, un taller o local que me permita crecer de manera más profesional”.
Coordenadas:
Instagram: @sabrosurasdimaira
Facebook Sabrosuras di Maira

