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Chile lleva su talento joven a FIPAN 2025

La gran feria de panadería y pastelería de América Latina recibirá en julio a tres jóvenes chilenos que buscarán dejar huella con técnica, identidad y visión de futuro.

Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG.

Desde un obrador en El Bosque o un taller en plena Región Metropolitana, hasta los pasillos de una de las ferias más grandes del continente.

La ruta que están recorriendo Catalina Cabrera, Emiliano Lagos y Diego Paredes no es solo la de quienes competirán en el Campeonato Mundial de Jóvenes Panaderos y Pasteleros, en el marco de la FIPAN 2025, sino la de una generación que busca profesionalizar y proyectar la tradición panadera y pastelera chilena con nuevas herramientas, otros lenguajes y una convicción firme: que en este rubro también hay futuro.

Del 22 al 25 de julio, el Expo Center Norte de São Paulo será el epicentro latinoamericano del pan y la repostería. Organizada por SAMPAPÃO, la feria recibirá a más de 59.000 profesionales, 450 expositores y 1.500 marcas, en una muestra donde se cruzan innovación, formación, tecnología y mercado.

En este escenario, los tres representantes chilenos fueron seleccionados tras un riguroso proceso liderado por INDUPAN y la Escuela Artebianca, dos actores clave en la formación y promoción del oficio en el país.

Una generación con hambre de conocimiento

Catalina Cabrera, quien participará en la categoría de pastelería, asume el desafío con la serenidad de quien entiende que competir es solo una parte del aprendizaje:

“Las expectativas para este concurso son principalmente el crecimiento y el aprendizaje. Espero poder mostrar mis habilidades y aprender de los otros países que tienen sus jóvenes talentos presentes, y recibir retroalimentación que me ayude con mi desarrollo profesional”, afirma.

No se trata solo de perfección técnica o de replicar recetas, sino de avanzar hacia una visión más amplia del oficio. “Cada vez son más las personas que quieren dedicarse a este rubro, lo cual es muy enriquecedor”, añade Catalina. “Aun así, me gustaría que hubiera más apoyo a la panadería y pastelería más especializada, salir de la zona de confort. Yo espero que sigan creciendo estas ganas de salir y de explorar lo que hoy en día está haciendo la pastelería en Europa, y no seamos los últimos en practicar técnicas que allá dominan hace años”.

Del lado de la panadería, Emiliano Lagos —quien competirá junto a Diego Paredes— habla de propósito. “Mis expectativas están enfocadas en hacer un trabajo gratificante para nosotros, poder llevar a cabo nuestra propuesta de la mejor manera, y demostrar que Chile está subiendo su nivel y que venimos pisando fuerte”.

Para Emiliano, el oficio requiere estructura, visión y responsabilidad. “Veo el futuro de la panadería de la mano con la profesionalización del rubro. Se necesita mano de obra, pero también mejores parámetros, una mejor visión y una guía para seguir. Chile es y seguirá siendo un gran campo para esta industria, por eso no podemos dejar de ser partícipes de sus avances”.

Entre tradición, técnica e identidad

La participación chilena no es aislada: forma parte de un proceso más amplio que ya es visible en escuelas, emprendimientos y ferias del sector. Para Iván Suárez, chef instructor de Artebianca, advierte que el futuro de la pastelería chilena se vislumbra con un crecimiento continuo, marcado por la innovación, la adaptación a las tendencias globales y un enfoque en la sostenibilidad y la experiencia del cliente. “Se espera que la pastelería chilena evolucione hacia sabores más audaces y mezclas diferentes y preparaciones mas creativas. Incorporando ingredientes locales e internacionales 

Desde el Centro de Innovación Gastronómica de INACAP, la asesora Catalina Gajardo reflexiona sobre el momento que vive la pastelería nacional. “La pastelería chilena vive un momento clave. Conserva su identidad y sabores tradicionales, pero se abre con fuerza a la innovación: técnicas modernas, productos locales y un enfoque más saludable. Menos ingredientes, más textura, más sabor. El futuro es equilibrio entre memoria y evolución”.

Consultado por el trabajo a realizar para que las nuevas generaciones de pasteleros chilenos busquen la perfección en su trabajo, Suarez advierte que, “Es vital dar enfoque en la forrmación y capacitación de nuevos profesionales siempre con enfoque internacional. La inversión en la formación de profesionales en pastelería es fundamental para garantizar la calidad de los productos y la innovación en el sector”, comenta el profesional de Artebianca.

Por su parte, Gajardo no duda en definirlo como un punto de inflexión. “Estamos viviendo un momento en que la gastronomía nacional se ha profesionalizado de forma sostenida, y eso se refleja también en el mundo dulce. Sabores de infancia como los dulces de La Ligua o las tortas curicanas están siendo reinterpretados con técnicas de vanguardia, sin perder su esencia”.

En su diagnóstico, también hay una lectura clara de los cambios culturales y generacionales. “Nuestra pastelería avanza hacia propuestas más saludables, con menos ingredientes y mayor protagonismo de la técnica y el origen. Se prioriza la calidad por sobre la cantidad, el territorio por sobre la imitación. Si tuviera que definir el futuro en una palabra, sería ‘equilibrio’: entre lo tradicional y lo nuevo, entre la técnica y la memoria, entre lo global y lo local”.

Un paso hacia la internacionalización

Para Juan Mendiburu, presidente de INDUPAN, este tipo de instancias internacionales son mucho más que un torneo. “Esta competencia representa una oportunidad única para visibilizar el talento joven y demostrar que en Chile se trabaja con seriedad y proyección”, asegura. Desde la gremial, destacan que esta experiencia no solo entrega herramientas técnicas, sino que fortalece redes y reafirma vocaciones.

FIPAN, además de ser una vitrina continental, incluye un congreso especializado, lanzamientos de tecnología, charlas magistrales, demostraciones en vivo y espacios sectoriales como FIPAN PizzaArena do Confeiteiro y Espaço Fermentação Natural. La presencia chilena en ese contexto confirma un proceso en marcha: el de una generación decidida a profesionalizar el oficio, conectar con el mundo y redefinir qué significa ser panadero o pastelero en el siglo XXI.

La pastelería chilena tiene la oportunidad de llegar a nuevos mercados del mundo si logra mezclar tradicion pastelera chilena  con la vanguardia presente hoy en la pasteleria actual”, advierte.

“El futuro de los jovenes pasteleros chilenos se vislumbra  prometedor, con un enfoque en la innovación, la sostenibilidad y la experiencia del cliente, ofreciendo un amplio abanico de oportunidades para emprendedores y profesionales del area hotelera y gastronomica”, sentencia Suárez de Artebianca.

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