Indicadores Económicos: UF: $39.739,42 Dólar: $884,57 Euro: $1.026,90 UTM: $69.751 | UF: $39.739,42 Dólar: $884,57

El día en que un “Puma” visitó una pastelería

En un pequeño barrio de Santiago, una pastelería familiar se convirtió en símbolo de tradición, esfuerzo y dulzura.

Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG.

En pleno corazón de Santiago, a pasos del Metro Parque O’Higgins, existe un rincón donde la pastelería no solo se saborea: también se recuerda. Girbau Pastelería nació legalmente en 1988, pero su historia comienza mucho antes, cuando una joven decidía seguir los pasos de su abuelo pastelero catalán, inspirada por el trabajo de sus padres en un pequeño negocio de abarrotes y colaciones.

Allí, en el mismo espacio que hoy huele a bizcochos y hojarascas, comenzó a gestarse este proyecto de vida que ha endulzado generaciones.

Estudió Técnico en Pastelería Internacional en el I)nacapr del Pueblito del Parque O’Higgins, con destacados maestros como Ángela Moral y Guillermo Rodríguez, quienes no solo le enseñaron técnicas, sino que la ayudaron a comprender el valor de los sabores, la memoria y el trabajo bien hecho. 

Así fue tomando forma una pastelería con alma, que desde sus inicios ha mantenido un sello claro: recetas tradicionales, sin aditivos ni preservantes, elaboradas con insumos de calidad y el compromiso de ofrecer productos que conecten con los recuerdos.

Corría el año 2004 y el barrio vivía su ritmo habitual, tranquilo, familiar, con sus vecinos de siempre. Pero un día todo cambió. Las cámaras de televisión comenzaron a instalarse en la calle. Los vecinos se asomaban curiosos. Y de pronto, lo que parecía un rumor se volvió realidad: José Luis “El Puma” Rodríguez, el ídolo de América, estaba a punto de cruzar la puerta de Girbau Pastelería.

“BancoEstado lo trajo como rostro de una campaña que destacaba a las microempresas familiares. Eligieron nuestro local por lo que representábamos: una empresa de barrio, trabajadora, con historia. Fue emocionante”, recuerda la dueña.

Ese día no fue uno más. La comunidad entera se reunió para recibir al artista. Hubo risas, fotos, abrazos y emoción. 

“Compartimos con él. Fue muy cercano. Habló con nosotros, con los vecinos, probó nuestros productos. Fue una experiencia que marcó un antes y un después. Aparecimos en varios medios. Fue un espaldarazo que nunca vamos a olvidar”, cuenta con orgullo.

La visita no solo fue una anécdota dorada. Fue el reconocimiento a años de esfuerzo silencioso, a una historia construida con paciencia y dedicación, en un barrio que muchas veces no es visible, pero que está lleno de talento y emprendimiento real.

Desde entonces, Girbau Pastelería ha seguido creciendo sin perder su esencia. Con una carta que incluye tortas clásicas como la de piña o selva negra, además de mil hojas, merengues, kuchenes, pies y una amplia variedad de productos de cóctel, el local sigue siendo sinónimo de calidad y cariño.

El gran desafío hoy es la informalidad, que complica la competencia y pone en riesgo la inocuidad de los alimentos. “Nuestra respuesta es trabajar mejor cada día, cuidar nuestros procesos, respetar la cadena de frío y seguir fieles a lo que somos”, afirman.

Las festividades, como Fiestas Patrias, Navidad o el Día de la Madre (el más fuerte del año), son momentos clave donde la pastelería se llena de encargos y emociones. Muchas de sus preparaciones son por pedido, lo que permite mantener el estándar artesanal que los caracteriza.

Un legado que continúa

Hoy, los sueños también se proyectan en las nuevas generaciones. Bianca, una de sus hijas, estudió arte y realizó su práctica en Barcelona. Es ella quien ha dado un nuevo impulso a la marca en redes sociales, creando comunidad y compartiendo tips en su cuenta de Instagram: @Girbaupasteleria.

Aunque no se proyectan nuevos locales debido a la fuerte competencia informal, el legado sigue firme. “Preferimos cuidar lo que tenemos, seguir haciendo lo que sabemos hacer: pastelería con amor y con historia”, concluyen.

Respecto al mensaje de Rosa para los nuevos emprendedores es claro y profundo, desde la lógica del continuar insistiendo en su negocio. “Formalícense. Manipular alimentos no es un juego. En nuestras manos está la salud de las personas. Este es un oficio hermoso, que requiere respeto, profesionalismo y pasión.”

Y así, en medio de un barrio sencillo, Girbau Pastelería sigue siendo ese lugar donde los sabores se mezclan con las historias, un lugar donde las recetas tienen nombre propio y  donde, alguna vez, sonó una voz inolvidable diciendo: “Agárrense de las manos…” y todo el barrio lo hizo, celebrando juntos el orgullo de lo hecho en casa.

Share the Post:

Post Relacionados