Desde Talagante, esta panadería fundada por Michelle y Cristian Gómez combina tradición europea, producción artesanal y una planta fotovoltaica propia, convirtiéndose en un referente de innovación sustentable en la Región Metropolitana.
Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG
En un sector donde la tradición suele imponerse sobre la innovación tecnológica, El Mobil Gourmet decidió integrar ambos mundos. La panadería artesanal, ubicada en Talagante, dio en 2025 un paso inédito en la industria; operando con una mini planta fotovoltaica propia, convirtiéndose en pionera en incorporar energía solar a un proceso productivo panadero de escala artesanal en Chile.
El proyecto no nació desde la eficiencia energética, sino desde la cultura del oficio. Michelle vivió más de 27 años en Bergen, Noruega, donde estudió Administración de Empresas y se vinculó estrechamente con la tradición gastronómica escandinava.
En 2003, durante una visita a Chile, conoció a Cristian Gómez, chef ejecutivo y maestro panadero artesanal, quien decidió radicarse en Noruega. Durante cinco años trabajaron en cocina, perfeccionando técnicas y absorbiendo la cultura panadera europea que más tarde trasladaron a Chile.
En 2011 regresaron con una convicción clara: introducir en el mercado local una propuesta basada en recetas tradicionales del viejo continente, respeto por la materia prima y procesos artesanales reales. Así nació El Mobil Gourmet, inicialmente con un formato ambulante, un canasto en la calle y luego un carrito impulsado por una moto eléctrica, hasta consolidar una red que llegó a abastecer más de 15 locales en la Región Metropolitana.

Tradición europea con identidad local
La propuesta productiva integra variedades como ciabatta italiana, pan pita, panes españoles, alemanes y franceses, elaborados bajo técnicas aprendidas en Europa. Mientras Cristian lideró la ejecución técnica y estandarización de recetas, Michelle estructuró el modelo de negocio, desarrolló la presencia digital y articuló la estrategia comercial que permitió expandir la marca hacia Santiago.
El modelo combinó diferenciación por calidad, relato cultural y cercanía territorial. Sin embargo, el punto de inflexión llegó durante la pandemia, cuando el cierre masivo de locales obligó a reconfigurar el negocio. La empresa trasladó su taller, abrió sala de ventas en Talagante y fortaleció el canal de delivery, reduciendo dependencia del canal horeca y acercándose directamente al consumidor final.

El salto estratégico: energía solar y reducción de CO2
En 2025, El Mobil Gourmet se adjudicó el programa Proyecto Crece Rural de Sercotec, lo que permitió financiar la instalación de una planta fotovoltaica compuesta por nueve paneles solares de última generación, con una potencia instalada de 5,4 kW.
El sistema abastece hornos, iluminación y refrigeración, evitando aproximadamente 3,1 toneladas de CO2 al año, equivalente a la plantación de cerca de 140 árboles, según estimaciones técnicas del proyecto.
Para una industria intensiva en consumo energético como la panadería, donde los hornos representan uno de los principales costos operativos, la incorporación de energía solar no solo responde a criterios ambientales, sino también estratégicos: reducción de costos a mediano plazo, estabilidad frente a alzas tarifarias y diferenciación competitiva en un mercado cada vez más consciente.

Economía circular aplicada al oficio
La sustentabilidad del proyecto no se limita a la matriz energética. El modelo productivo incorpora prácticas de economía circular ligadas a residuos orgánicos convertidos en compost, borra de café y cáscaras reutilizadas como abono, cuescos de palta transformados en infusiones y pan no comercializado destinado a familias vulnerables de la comuna.
Esta lógica reduce mermas, optimiza recursos y fortalece el vínculo comunitario, elemento clave en una operación ubicada fuera del radio central metropolitano.
En un contexto donde la industria panadera enfrenta presión por modernización, eficiencia energética y sostenibilidad, El Mobil Gourmet instala una señal relevante: la tradición no es incompatible con la innovación tecnológica.
Desde Talagante, el emprendimiento demuestra que es posible integrar recetas europeas, producción artesanal y energía solar en un mismo modelo de negocio, manteniendo escala controlada pero impacto estratégico.
Más que posicionarse únicamente como panadería artesanal, el proyecto se presenta como un caso de transformación productiva en el rubro, donde trabajo, gestión empresarial y sustentabilidad convergen en una propuesta coherente y replicable.
En una industria históricamente intensiva en energía y de márgenes ajustados, experiencias como esta abren una discusión más amplia: cómo evolucionar sin perder identidad.

