Por: Ignacio Rojas, Prevencionista de Riesgos Indupan
Por estos días, muchos panaderos y panaderas se preguntan qué es ese “FUF” que los fiscalizadores de la mutual o de la Dirección del Trabajo vendrán a pedirles.
La respuesta es simple, el Formulario Único de Fiscalización, es una herramienta que, desde el 1 de febrero de 2025, se volvió obligatoria bajo el nuevo Decreto Supremo N°44, que regula la gestión de seguridad y salud en el trabajo.
Pero más allá del tecnicismo, el mensaje de fondo es claro. Las panaderías deben cuidar a quienes trabajan en sus locales ya no es solo una buena práctica, es una obligación legal y ética.
Históricamente, muchos oficios han normalizado el riesgo; cortes, quemaduras, inhalación de harina, caídas por pisos resbaladizos, todo eso era “parte del oficio”.
Hoy, el DS 44 nos dice que no. Que ese tipo de incidentes son prevenibles y que la prevención no solo salva vidas, sino que también mejora la productividad, fortalece el compromiso del equipo y eleva el estándar del negocio. En Indupan, compropmetidos con mejorar el estandar de nuestros asociados, vemos con muy buenos ojos la implementanción de ese DS.
Cumplir con el FUF no es solo llenar papeles para evitar multas. Es hacer una pausa y mirar con seriedad cómo protegemos a quienes madrugan cada día para hornear el pan de todos. ¿Tenemos un registro claro de los riesgos y sus medidas de control? ¿Capacitamos al equipo con regularidad? ¿Contamos con un plan preventivo que se actualice anualmente? ¿Existe un comité o delegado de seguridad que funcione de verdad, no solo en papel?
Estas preguntas no son solo para grandes empresas. Una panadería familiar con cuatro trabajadores también debe responderlas. Porque la prevención no distingue tamaño, pero sí marca una diferencia enorme entre un negocio informal y uno que crece con visión de futuro.
El FUF llegó para quedarse y en vez de temerle, es hora de entenderlo como una oportunidad para profesionalizar el rubro, para demostrar que en la panadería también se trabaja con estándares de primer nivel.
Una panadería que se cuida, crece más fuerte. Y hoy, más que nunca, eso también se nota en la calidad del pan que llega a la mesa.

