El reciente incendio que afectó a la tradicional panadería La Superior volvió a poner en el centro del debate la importancia de la seguridad en panaderías y amasanderías, espacios donde conviven altas temperaturas, gas, electricidad y materiales altamente combustibles.
Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG.
El incendio que afectó recientemente a la histórica Panadería La Superior no solo impactó a los vecinos del sector y al rubro panificador. El siniestro también reabrió una conversación clave dentro de la industria: la necesidad de reforzar las medidas de prevención y seguridad en panaderías y amasanderías.
Este tipo de establecimientos reúne una combinación de factores que pueden elevar el riesgo de incendios si no se gestionan adecuadamente: hornos que funcionan durante largas jornadas, instalaciones de gas, equipos eléctricos de alto consumo y la presencia permanente de harina y residuos combustibles.
Para Oscar Arredondo, entender estos riesgos es fundamental para prevenir incidentes que pueden tener consecuencias graves tanto para los trabajadores como para la continuidad del negocio.

Las causas más frecuentes de incendios
Según explica el especialista, los incendios en panaderías suelen originarse por una combinación de factores técnicos y operacionales.
“Las causas más comunes se relacionan con fallas eléctricas, fugas o manipulación incorrecta de gas y sobrecalentamiento de hornos. También influye la acumulación de residuos combustibles como harina o grasa en filtros, ductos y campanas”, señala.
A esto se suma un elemento propio del rubro: la operación continua de equipos durante muchas horas al día. Cuando esta exigencia no va acompañada de mantención preventiva, las probabilidades de un incidente aumentan significativamente.

Un rubro con riesgos específicos
El funcionamiento cotidiano de una panadería combina condiciones que, en caso de fallas o descuidos, pueden facilitar la propagación del fuego.
“El rubro panificador mezcla altas temperaturas, combustibles y equipos eléctricos de alto consumo. Los hornos industriales trabajan muchas horas seguidas, los sistemas de gas requieren control permanente y el polvo de harina puede ser inflamable cuando está en suspensión”, explica Arredondo.
Si a este escenario se agregan instalaciones eléctricas sometidas a alta carga o sistemas de ventilación que no reciben limpieza periódica, el riesgo se incrementa.
Respecto a las medidas básicas de prevención, es importante consdierar que frente a este panorama, los especialistas coinciden en que la prevención es la herramienta más eficaz para reducir riesgos.
Entre las medidas básicas que toda panadería debería implementar se encuentran, contar con extintores operativos y correctamente señalizados, mantener instalaciones eléctricas certificadas y revisadas periódicamente.
Asimismo, implementar sistemas de gas seguros y con controles regulares, realizar limpieza frecuente de campanas, filtros y ductos de extracción, aplicar protocolos de orden y limpieza para evitar acumulación de harina o grasa y capacitar al personal en uso de extintores y procedimientos de emergencia.
Estas acciones, aunque básicas, pueden marcar la diferencia entre controlar un principio de incendio o enfrentar una emergencia mayor.

La importancia del mantenimiento preventivo
Uno de los aspectos más críticos en la prevención de incendios es la mantención periódica de equipos e instalaciones.
“La mantención permite detectar fugas de gas, conexiones eléctricas defectuosas o fallas en hornos antes de que generen un accidente. Muchos siniestros en locales comerciales se originan por equipos que no han tenido revisión técnica”, advierte el especialista.
Por esta razón, incorporar programas de mantenimiento planificado no solo mejora la seguridad, sino que también protege la continuidad operativa del negocio.

Una lección para el rubro
Casos como el incendio de La Superior funcionan como una señal de alerta para toda la industria panificadora. Más allá del impacto material, estos episodios evidencian la importancia de integrar la seguridad como parte central de la gestión del negocio.
Para Arredondo, el mensaje es claro: “La principal recomendación es incorporar la mantención preventiva como parte de la gestión diaria. Mantener instalaciones certificadas, evitar acumulación de harina y capacitar al personal en seguridad son medidas clave”.
Y concluye con una reflexión que resume el desafío del sector. “En seguridad, prevenir siempre será más seguro y menos costoso que enfrentar las consecuencias de un incendio.”

