La marca de AB Mauri, con más de 120 años de historia, apuesta por innovación, eficiencia energética, acompañamiento técnico y profesionalización del oficio para impulsar el crecimiento del rubro panadero. Jorge Campodónico Contreras, gerente comercial para Latinoamérica, sostiene que el desafío del sector es aumentar valor, elevar calidad y avanzar hacia operaciones más sustentables.
La historia reciente de la panadería chilena suele narrarse desde la tradición: masas madres heredadas, recetas transmitidas de generación en generación y hornos que funcionan como extensión del barrio. Sin embargo, bajo esa superficie se está moviendo un sector que enfrenta presiones inéditas: consumidores más informados, alzas sostenidas en costos energéticos, exigencias ambientales más estrictas y la entrada de nuevos formatos de panificación que compiten por el mismo espacio. En ese contexto, Collico—la histórica marca de AB Mauri—decidió dejar de mirar solo el pasado para convertirse en un agente activo de transformación.
“Esta industria necesita crecer en valor. El consumo per cápita en Chile puede aumentar, pero la clave está en ofrecer productos de mejor calidad, procesos más eficientes y una propuesta que acompañe a los panaderos en su desarrollo”, dice Jorge Campodónico Contreras, gerente comercial de AB Mauri para Latinoamérica y especialista en estrategias de Go-To-Market. En su visión, el rol de Collico está cambiando: ya no basta con vender materias primas o ingredientes. “Hoy debemos entregar soluciones completas”, plantea.
Mientras el sector panadero tradicional ha logrado resistir ciertos ciclos económicos gracias a la fortaleza del consumo de pan, Chile sigue entre los países con mayor ingesta per cápita del mundo, los últimos dos años configuraron un escenario más desafiante. Según datos de Odepa y Euromonitor, el costo promedio de producción para panaderías pequeñas subió entre un 18% y un 25% desde el inicio de la crisis inflacionaria, impulsado principalmente por energía y transporte. Aun así, el pan mantiene una presencia estable en la canasta alimentaria y conserva una participación dominante frente a otros carbohidratos procesados.
Es justamente allí donde Campodónico detecta el mayor punto de inflexión: un mercado que se sostiene, pero que no necesariamente avanza. “La estructura del rubro está fragmentada y la formalización avanza lentamente. Si no entregamos herramientas que permitan crecer en rentabilidad, las panaderías pequeñas seguirán compitiendo solo por precio. Nuestro trabajo va en la dirección contraria: acompañar para capturar valor”, explica.
Esa estrategia se expresa en decisiones concretas. El relanzamiento de las mejores levaduras del portafolio no fue solo un ajuste técnico, sino una hoja de ruta que Collico ya venía trazando. “Lo hicimos porque nos permite seguir diferenciándonos desde la calidad. No se trató de cambiar por cambiar, sino de reforzar atributos importantes para un panadero que quiere destacar”, dice Campodónico.
Pero más significativo aún es lo que viene: nuevos desarrollos, nuevas soluciones y la entrada en categorías distintas, especialmente en mejoradores, donde muestran resultados que en la empresa califican como “excelentes”.
El área técnica también se convirtió en un eje de crecimiento. Durante años, AB Mauri mantuvo un soporte reconocido en el sector, pero más disperso. Hoy la apuesta es consolidarlo y ampliarlo. “Queremos ser el área técnica de referencia del mercado. Y ese objetivo nos obliga a invertir más, a conectar mejor con el panadero y a estar presentes en terreno”, afirma Campodónico.
Ese trabajo se traducirá, según adelanta, en más profesionales, más presencia presencial y una estructura fortalecida. “La promesa es simple: si eres panadero artesanal, Collico debe ser tu principal aliado”.
La entrada a nuevas categorías también expande el modelo. La línea BBQ, por ejemplo, marcó un hito reciente para la compañía. “Fue una de las innovaciones que más me ha sorprendido. Nos abrió nuevos canales de venta y tuvo una aceptación increíble. Hablar de la categoría BBQ hace dos años parecía poco lógico; hoy es parte central del negocio con un potencial enorme”, relata Campodónico.
Como consecuencia, comenzaron a integrar otras líneas complementarias que Collico no atendía y que, según él, “serán clave porque nos permiten fortalecer nuestra propuesta de valor como socio integral”.
Pero el mayor cambio está ocurriendo dentro de la frontera del propio oficio. Collico identificó que uno de los problemas persistentes de la industria es la falta de tecnificación y profesionalización. Las capacidades para operar una panadería moderna, costos, mermas, eficiencia energética, manejo de inventarios, incluso marketing básico, siguen siendo escasas en gran parte del mercado artesanal.
Allí nace Collico University, un programa formativo que comenzará a operar este año y que busca establecer un estándar. “Los panaderos deben tener más conocimiento, y nosotros debemos ayudarlos a elevar esa base. Eso es Collico University: un paso hacia la profesionalización real”, afirma.
La educación aparece, en el análisis del ejecutivo, como una de las herramientas más potentes para asegurar el futuro del sector. Pero no es la única. Otro de los desafíos que Campodónico observa con claridad es el energético. Buena parte de las panaderías artesanales aún opera con sistemas antiguos, costosos y poco sustentables.
“Debemos acompañar la transición energética del rubro. No hablamos solo de hornos; hablamos de toda la infraestructura. Y como gran compañía, tenemos la obligación de estar ahí”, sostiene. Para él, esta no es una bandera ambiental, sino económica: panaderías más eficientes son negocios más rentables.
En paralelo, la empresa también siguió reforzando su presencia institucional y gremial, y desarrollando un calendario de actividades vinculadas a la industria, como el apoyo al Día del Panadero, la articulación con panaderías clientes y una agenda más extensa para el segundo semestre. “Este año sumaremos aún más”, adelanta Campodónico.
Entre esos hitos, menciona eventos, capacitaciones, demostraciones técnicas y alianzas que buscan unir gremios, proveedores y panaderos. “La panadería chilena necesita trabajar unida, y nosotros estamos empujando ese camino”.
La diversificación del portafolio también se cruza con el comportamiento del consumidor. Chile registra un consumo per cápita de pan que sigue siendo alto —con cifras que oscilan entre 86 y 95 kilos anuales según la fuente—, pero el mercado está migrando hacia productos de mayor valor agregado: panes de larga fermentación, líneas saludables, premixes funcionales y panes con características técnicas más exigentes.
Collico observa esa tendencia como una oportunidad: “La calidad y la diferenciación son el futuro. El pan de siempre seguirá existiendo, pero crecer no será por ahí, sino por la innovación”, enfatiza Campodónico.
El último año también dejó una lección para la compañía: el trabajo interno. “Tenemos mucha ambición y a veces queremos hacer todo al mismo tiempo. Este año, el desafío fue enfocarnos. Esto significó priorizar, ordenar flujos y fortalecer lo que ya está funcionando”, comenta. Esa disciplina les permitió obtener logros visibles: mejoras operacionales, mayor presencia de marca, mejor estructura comercial y la recuperación de posiciones claves dentro de la industria.
En la misma línea, el ejecutivo reconoce que aún restan avances importantes. “Los planes son buenos, pero los resultados deben sostenerlos. Ese es el estándar que nos hemos puesto”. El salto que viene, según adelanta, ampliará aún más el concepto de negocio de Collico.
La empresa busca dejar atrás el modelo tradicional para instalarse como un socio transversal dentro de la operación del panadero: desde ingredientes hasta gestión, desde técnica hasta eficiencia energética. “Somos mucho más que una levadura. Y el mercado ya lo está percibiendo”.
Para Campodónico, el cierre del año marcará un punto de consolidación. “Queremos cerrar como líderes indiscutidos. No por volumen, sino por valor, calidad y presencia estratégica. Esa es nuestra meta”, asegura. Su visión resume, de algún modo, lo que está en juego para el sector panadero: una industria que quiere modernizarse sin perder su esencia, que busca crecer sin precarizar, que necesita eficiencia sin sacrificar sabor.
“Hay mucho por hacer, y lo estamos haciendo desde todos los frentes: innovación, técnica, educación, eficiencia, gremios. Queremos transformar la panadería chilena desde adentro. Ese es nuestro compromiso”, concluye.

