Corea del Sur se impuso en la Copa Mundial de Panadería 2026, disputada en París durante la feria Sirha Bake & Snack, en una competencia que reunió a diez equipos internacionales y confirmó el liderazgo asiático en la panadería de alto nivel. El certamen contó con la participación de Marcelo Gálvez, presidente de Fechipan, como jurado de degustación.
Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG
La Copa Mundial de Panadería 2026, uno de los certámenes más exigentes y prestigiosos de la industria panadera a nivel global, concluyó esta semana en París con un claro mensaje: Asia marca el ritmo del oficio contemporáneo. Corea del Sur se quedó con el primer lugar del podio, seguida por China en la segunda posición y Francia, país anfitrión, en el tercer puesto.
La competencia se desarrolló en el marco de la feria Sirha Bake & Snack, realizada en el recinto Porte de Versailles, y reunió a los mejores panaderos artesanos del mundo, representando a 10 países seleccionados por su nivel técnico, trayectoria y capacidad de innovación.
Cada equipo estuvo compuesto por tres especialistas, responsables de áreas clave del certamen: uno enfocado en panadería, otro en bollería —que incluye elaboraciones como croissants y brioches— y un tercero dedicado a la pieza artística, una prueba que combina técnica, creatividad y dominio del material.

Un sistema de evaluación riguroso y multidisciplinario
La Copa Mundial de Panadería no solo evalúa el resultado final de los productos, sino también el proceso completo de trabajo, bajo estándares de alta exigencia. El jurado se divide en distintos grupos con funciones específicas, que observan desde la ejecución técnica en el obrador hasta aspectos como la limpieza, el orden, el control de pesos y la coherencia del trabajo en equipo.
En esta edición, Chile estuvo representado en el jurado por Marcelo Gálvez, presidente de la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan), quien participó como jurado de degustación, una de las instancias clave del certamen.
“Siempre es un orgullo representar al país en el Campeonato del Mundo de Panadería. Es una gran experiencia, porque aquí compiten los mejores panaderos del mundo”, señaló Gálvez, destacando el nivel técnico y humano del evento.
El dirigente explicó que el jurado de degustación está compuesto por seis especialistas, organizados en dos grupos. “Nos dividimos en tres jurados que evaluamos panadería y pieza artística, y otros tres que revisan bollería y pieza artística. Todos trabajamos con una pauta de evaluación definida, y por supuesto, probamos los productos”, detalló.
Tradición en tensión creativa
Más allá del resultado, la edición 2026 volvió a poner sobre la mesa uno de los debates centrales del oficio panadero actual: la tensión entre tradición e innovación. Mientras Europa —y especialmente Francia— ha sido históricamente la cuna de la panadería moderna, los equipos asiáticos han logrado reinterpretar ese legado con una mirada contemporánea, caracterizada por precisión técnica, control de procesos y una ejecución extremadamente limpia.
“El concurso es muy completo. Hay jurados que observan cómo se trabaja en el obrador, otros que controlan pesos y limpieza, y nosotros que evaluamos desde la degustación. Todo está normado y se evalúa con mucho detalle”, explicó Gálvez.
Este enfoque integral ha permitido que propuestas provenientes de Asia destaquen no solo por su creatividad, sino también por su consistencia técnica, algo que el jurado valoró especialmente en esta edición.

Un podio que refleja un cambio de era
El triunfo de Corea del Sur, seguido por China, confirma una tendencia que ya se venía observando en ediciones anteriores: el creciente protagonismo asiático en la panadería de alto nivel, capaz de competir —y superar— a las potencias tradicionales del rubro.
Francia, que históricamente ha dominado el certamen y que en esta edición actuó como país anfitrión, cerró el podio en el tercer lugar, reafirmando su vigencia, pero también evidenciando un escenario cada vez más competitivo y globalizado.
La Copa Mundial de Panadería, creada en 1992, se ha consolidado como una vitrina estratégica para el sector, donde no solo se exhibe excelencia técnica, sino también las tendencias que marcarán el futuro del oficio, desde nuevas interpretaciones del pan hasta el desarrollo de piezas artísticas que combinan diseño, narrativa y materia prima.
En ese contexto, la participación de representantes latinoamericanos en instancias como el jurado adquiere especial relevancia, al permitir una conexión directa con los estándares internacionales y una lectura anticipada de los cambios que atraviesan a la industria.

