Por Pablo Piwonka Carrasco, director de Revista PanArte
El pan, ese alimento que nos une desde la historia más profunda de Chile, vive momentos cruciales. La industria panadera de 2025 se debate entre desafíos de modernización, los cambios de hábito del consumidor, y muestra una fuerza que no se extingue: la de reinventarse sin perder su esencia.
El número de panaderías ha caído cerca de un 20% en los últimos años, sin embargo, lejos de significar un declive, este proceso ha abierto paso a un nuevo ciclo de crecimiento en regionales, emprendimientos con identidad local, panaderías de autor y propuestas que rescatan la fermentación natural, la harina integral o los granos nativos, redefiniendo la manera en que entendemos el pan.
Este año, son varios los hitos que reflejan esta doble realidad: crisis y transformación, tradición e innovación. En enero, reconocimos la trayectoria de la Panadería San Camilo por sus 140 años y se presentaron nuevos productos orientados a la modernización del oficio. Un gesto simbólico, sin olvidar las raíces.
A mediados de año, el congreso “Unidos por el Pan” reunió por primera vez a panaderos, productores de alimentos y actores del sector gastronómico en torno a la visión de construir una cadena colaborativa “del trigo al pan”. Una señal que el futuro del rubro pasa por la asociatividad y la integración interindustrial.
Hablando de innovación, varios fueron los hitos que destacan. Uno de ellos, la soluciones para reducir la merma y aprovechar el pan sobrante, alineándose con las metas globales de sostenibilidad y economía circular.
En lo internacional, Indupan encabezó la delegación chilena en la feria SIGEP 2025 en Italia, fortaleciendo el intercambio con referentes mundiales de panadería y pastelería, y posicionando a Chile como un actor visible y respetado en el circuito global.
En el segundo semestre, la feria FIPACH 2025 fue escenario del concurso “La Mejor Marraqueta de la Región Metropolitana”, donde la Panadería Departamental de San Miguel se coronó ganadora. En paralelo, la campaña #YoComoPan invita a promover el consumo responsable y valorar el pan como patrimonio cultural. Dos señales de orgullo y pertenencia que, en tiempos de cambio, fortalecen la identidad del oficio.
Todo esto, junto al proceso de reconversión que viven las panaderías hacia formatos híbridos, cafeterías, espacios gourmet o experiencias de barrio, muestran que la industria panadera está lejos de rendirse. Se adapta, innova, y vuelve a poner en valor.
Desde Indupan y a través de la revista PanArte hemos testificado los desafíos económicos y logísticos del rubro, además de la capacidad creativa y humana.
2025 no es un año de simple balance, sino un punto de inflexión: o el sector continúa adaptándose al cambio, o se queda atrás en un país que avanza hacia nuevas formas de producir, consumir y convivir.

