Indicadores Económicos: UF: $39.699,97 Dólar: $856,38 Euro: $1.018,05 UTM: $69.611 | UF: $39.699,97 Dólar: $856,38

Team Chile en Juniores Pastry World Cup: una experiencia que marca carrera

Jóvenes pasteleras chilenas vuelven desde SIGEP WORLD 2026 con aprendizajes clave, redes internacionales y la convicción de que Chile puede competir de igual a igual con las grandes potencias de la pastelería mundial.

Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG

Rimini, Italia.— Talento joven, nervios a flor de piel, jornadas extenuantes y una convicción compartida: representar a Chile en uno de los escenarios más exigentes de la pastelería internacional. Y el resultado fue exitoso; sextas de un total de 14 equipos fue el resultado del paso por SIGEP WORLD 2026 de María José Llopis y Rosario Molina, integrantes del Team Chile en la Juniores Pastry World Cup, certamen que reunió a 14 equipos de todo el mundo en la principal vitrina global del sector.

Para ambas, la experiencia fue tan intensa como transformadora. Más allá de los resultados, competir en Rimini significó un antes y un después en su desarrollo profesional.

“La verdad fue una verdadera montaña rusa de emociones. Nos sentimos muy realizadas por haber cerrado esta etapa entregando lo mejor que teníamos. El solo hecho de haber llegado hasta donde estamos hoy ya es un logro enorme, algo que a veces cuesta dimensionar, sobre todo al compartir con potencias tan grandes como Francia o China”, relata Rosario Molina desde Europa, apenas horas después de concluida la competencia.

Un desafío de alto nivel

Acompañadas por su coach, Miguel Ángel González, las representantes nacionales se enfrentaron a un torneo “durísimo de principio a fin”, marcado por el altísimo estándar técnico de los equipos participantes. Países con tradición, experiencia y fuertes respaldos institucionales pusieron sobre la mesa propuestas complejas, sofisticadas y respaldadas por años de participación en este tipo de competencias.

Aun así, el balance para el equipo chileno es positivo. No solo por el desempeño técnico, sino por el aprendizaje integral que implicó competir bajo presión, administrar tiempos, trabajar en equipo y defender una propuesta creativa en un escenario internacional.

“Nos quedamos con una profunda gratitud por haber sido parte de esta competencia tan importante, por todo lo aprendido frente a equipos de altísimo nivel, por los contactos generados y simplemente por estar hoy donde estamos paradas. Sin duda es un paso gigante en nuestra carrera y un recuerdo que llevaremos siempre con nosotras”, enfatiza Molina.

Más que técnica: crecimiento profesional y humano

María José Llopis coincide en que la experiencia va mucho más allá de lo estrictamente pastelero. Participar en SIGEP WORLD significó fortalecer habilidades blandas, ampliar redes y ganar una perspectiva distinta sobre la profesión.

“Es una experiencia que sin duda nos va a servir muchísimo en nuestra carrera profesional. Creo que ambas hemos crecido mucho, no solo en lo técnico, sino también en habilidades blandas. Hicimos nuevos contactos en otro país y todo eso nos va a ir ayudando en el futuro”, señala.

Ambas destacan que este aprendizaje será clave tanto para futuras competencias como para apoyar a otros jóvenes que deseen seguir el mismo camino, entregándoles orientaciones concretas sobre planificación, enfoque y preparación previa.

Brechas, apoyos y oportunidades

Uno de los aprendizajes más relevantes fue constatar que las diferencias no pasan exclusivamente por la capacidad técnica.

“Nos dimos cuenta de que nuestras capacidades como pasteleras no difieren tanto. La gran diferencia está en el conocimiento y la experiencia que tienen otros países en este tipo de competencias, además del apoyo que reciben: las marcas detrás, los presupuestos, los moldes, los materiales”, explica Rosario Molina.

En ese sentido, las jóvenes apuntan a la necesidad de fortalecer el ecosistema local: desde el acceso a insumos y variedad de productos hasta una formación que potencie la creatividad y la innovación, y no solo el cumplimiento de parámetros técnicos.

También subrayan la importancia de que más profesionales de la panadería y pastelería chilena puedan vivir experiencias internacionales, enfrentándose a contextos de alta exigencia, precisión extrema y presión constante.

Una puerta abierta para Chile y una mirada a futuro

En la competencia participaron 14 equipos, entre ellos Chile y Perú como representantes latinoamericanos. La experiencia del equipo peruano —que competía por segunda vez— fue una señal clara de cuánto incide la trayectoria previa en este tipo de certámenes.

Pese a momentos de frustración y desilusión, el balance final es optimista. Ambas sienten que su participación ayudó a posicionar nuevamente a Chile en el mapa y a abrir puertas para futuras generaciones.

“Ha sido una de las experiencias más lindas que hemos vivido. Es un ritmo de vida súper exigente, a veces estresante, pero volvemos a Chile sabiendo que crecimos muchísimo. Queremos seguir aprendiendo y seguir dejando el nombre de Chile lo más alto posible”, afirma Llopis.

Tras su paso por Rimini, los desafíos están claros: especializarse, viajar, seguir aprendiendo y, ojalá, volver a competir a nivel internacional para medir avances y elevar aún más los estándares.

Con apenas 20 años, María José Llopis y Rosario Molina regresan con algo que va más allá de medallas o rankings: la certeza de sus capacidades, la confianza en su trabajo y una experiencia que, sin duda, marcará su trayectoria profesional.

Una vivencia extraordinaria que no solo fortalece sus currículums, sino que también reafirma que el talento joven chileno tiene espacio —y futuro— en la élite de la pastelería mundial.

Share the Post:

Post Relacionados