Indicadores Económicos: UF: $39.841,72 Dólar: $909,94 Euro: $1.048,68 UTM: $69.889 | UF: $39.841,72 Dólar: $909,94

Sienna Bakery: dulzura que redefine la pastelería entre Lima y Santiago

Pasó de los balances financieros a las mangas pasteleras. En solo seis años construyó una marca con cinco locales en Lima y hoy apuesta por Santiago. Esta es la historia de cómo convirtió una pasión en empresa, una empresa en proyecto familiar y el miedo como el motor de expansión.

Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG

Cuando Nicolle Pegot-Ogier estudiaba Economía en la Universidad del Pacífico, su camino parecía definido: números, proyecciones, trabajo corporativo. Durante algunos años trabajó en el mundo financiero, en un entorno exigente y competitivo. El aprendizaje fue valioso, pero también desgastante.

“La pastelería siempre fue mi cable a tierra”, cuenta. Desde niña cocinaba con su mamá y su abuela. Hornear era ritual, conversación, afecto. Cuando el ritmo laboral se volvió abrumador, decidió tomarse un año sabático. No para emprender, tampoco para cambiar de vida, solamente para estudiar cocina por convicción.

Ese año la llevó a Italia y luego a Nueva York. En Florencia, rodeada de tradición repostera, tomó una decisión que no estaba en su plan original: dedicarse de manera profesional a la pastelería. Se lo comunicó a sus madre, (hoy socia de Sienna Bakery) y la respuesta fue inesperada. Generar un trabajo que las mantiene más unidas que nunca. 

Y claro, ya que emprender a los 22 años, para muchos puede ser intuición, números y familia, pero conversando con Nicolle, eso queda corto ya que al volver a su natal Lima, con la formación técnica adquirida en Europa, faltaba algo que sin lugar a dudas radica en la estructura empresarial. Empezó produciendo desde la cocina de su casa, tomaba pedidos por redes sociales, horneaba de madrugada y entregaba personalmente. Lo que sí tenía, y marcaría la diferencia, era su formación económica.

Desde el inicio trabajó con estructura de costos, márgenes claros y proyecciones. No era un hobby, era un negocio. Su madre, Hanna Rodrigo, publicista, comenzó aportando capital. Pronto se involucró en branding, administración y estrategia. Lo que empezó como ayuda familiar se transformó en una sociedad formal. Más adelante se sumó su esposo, uno de los hombres de negocios más importante del Perú y así, sin muchos aspavientos se consolidó un modelo empresarial 100% familiar.

En 2019 nació oficialmente Sienna Bakery y en pocos años crecieron hasta alcanzar cinco locales en Lima y dos centros de producción. La pandemia fue un punto de inflexión que los obligó a profesionalizar aún más la operación, fortalecer el delivery y optimizar procesos. “La constancia y la perseverancia están detrás del éxito”, dice Nicolle, rememorando que no solamente se habla de viralidad ni de golpes de suerte, se habla de disciplina.

La expansión como objetivo estratégico

Internacionalizar la marca no fue improvisado. Desde los primeros años estaba en su horizonte. La cercanía geográfica y cultural convirtió a Santiago en un destino natural. En 2023 conocieron a Claudio Moro, peruano radicado en Chile, quien se sumó como el esperado socio local. Durante un año completo buscaron ubicación. Evaluaron barrios, flujos peatonales, costos y normativas.

El principal obstáculo fueron los permisos sanitarios y municipales. Para acelerar procesos optaron por adquirir derecho de llave, una decisión que elevó la inversión inicial pero permitió concretar la apertura. “Uno planifica un presupuesto y termina invirtiendo mucho más”, reconoce. “Pero si quieres hacer las cosas bien, tienes que asumirlo”.

Adaptarse o fracasar

Replicar una marca en otro país implica más que trasladar un logo. Los insumos cambian. Las harinas reaccionan distinto. El chocolate tiene otra composición. El clima afecta las texturas.

Algunas recetas funcionaron desde el primer intento. Otras no. La Red Velvet necesitó doce pruebas para lograr la humedad y estabilidad esperadas. Se reformularon proporciones, tiempos y proveedores.

También hubo adaptación cultural. En Chile incorporaron productos exclusivos como el cheesecake de Lotus y el tres leches de frambuesa, combinando identidad peruana con preferencias locales. “La calidad no se negocia. Si algo no sale como queremos, no se vende”.

Y el salto llegó. Muchos titularían “Abrir desde cero con una marca desconocida, un mercado nuevo y los miedos a lo que no se puede explicar”. Y claro, que a diferencia de Lima, donde el crecimiento fue orgánico, en Santiago de Chile la marca debutó con tienda física y sin reconocimiento previo. “La semana antes de abrir no dormía. Pensaba: nadie me conoce aquí”, recuerda Nicolle. 

Lo que convenció de forma inmediata tuvo que ver con la estrategia, ligada a confiar en el producto y en la experiencia en tienda. Producción diaria en el segundo piso para lograr garantizar frescura, reposición dos veces al día y foco en atención personalizada. Y cuatro meses después, los cuchariables y las galletas rellenas se consolidaron como los productos más vendidos. El flujo peatonal espontáneo fue clave para generar los primeros clientes recurrentes.

Empresa familiar, cultura de trabajo y Mirada a futuro

Uno de los mayores desafíos de expandirse fue delegar. Mientras Nicolle viaja entre Lima y Santiago, su equipo en Perú mantiene operativa una estructura de más de cinco locales. “La empresa no depende solo de mí. Eso fue un aprendizaje enorme”.

La cultura interna prioriza procesos estandarizados, control de calidad y mejora continua. Cada nuevo producto pasa por pruebas internas antes de llegar a la vitrina.

Hoy el foco está en consolidar la operación chilena antes de abrir un segundo local. La experiencia inicial enseñó que crecer sin bases sólidas puede ser riesgoso. “Hay que sentar bien las bases antes de crecer”, afirma.

Si tuviera que definir esta etapa, no la describiría como expansión, sino como evolución. Más estratégica, más consciente, más madura. Y aunque todavía enfrenta desafíos, hay algo que no cambia desde el primer día en su cocina: la convicción de que un postre puede transformar un momento cotidiano en algo especial. “Cuando uno come un postre no está triste”.

Finalmente la pregunta era un poco obvia: El sabor de Chile en ojos de Nicolle Pegot-Ogier: “Si me preguntas qué sabor representa Chile para mí, diría que los frutos rojos. La frambuesa, el arándano, la cereza. Hay una torta típica que probé allá que me enamoró: la torta caluga de frambuesa. No existe en Perú y estoy haciendo pruebas para implementarla. Para mí, la frambuesa es el sabor que me hace pensar en Chile”.

Share the Post:

Post Relacionados