Fundado por la enfermera María Belén Ortega y el odontólogo Nicolás Riveros, el proyecto ubicado en Providencia busca ir más allá de una cafetería tradicional. Su propuesta combina café de especialidad, colaboraciones con artistas y una carta donde el pan artesanal ocupa un rol protagónico.
Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG.
Los grandes proyectos rara vez nacen en una oficina. A veces comienzan en un departamento. En este caso, en el número 901. Ese fue el primer hogar que compartieron María Belén Ortega Parada, enfermera de 30 años, y Nicolás Matías Riveros Yáñez, odontólogo de la misma edad. También fue el lugar donde ambos comenzaron a imaginar un espacio que mezclara dos de sus principales intereses: el café y la cultura.
Con el tiempo, esa idea dejó de ser una conversación de sobremesa para transformarse en 901 Café, un emprendimiento ubicado en Providencia que hoy busca consolidarse como un punto de encuentro para la música, el arte y la gastronomía.
“Siempre quisimos crear un lugar donde las personas pudieran expresarse y encontrarse. Creemos que el café es un gran aliado para generar esas conversaciones y construir comunidad”, explican.
Más que desarrollar una carta extensa, los fundadores de 901 han optado por privilegiar preparaciones que dialoguen con la identidad del espacio.
“Para nosotros, cuando alguien recibe bien un producto, no solo valida una receta. Es una forma de conexión. Queremos que cada preparación transmita algo de quienes somos y que esa intención llegue a las personas”, comenta María Belén.
La ubicación de 901, en General del Canto, en Providencia, también determina el comportamiento de sus clientes. Durante la semana predominan profesionales y estudiantes universitarios que buscan una pausa en medio de la jornada laboral o académica.

