La segunda edición de Unidos por el Pan llevó a La Serena, Temuco, Chillán y Santiago una agenda que combinó inteligencia artificial, eficiencia energética, economía circular, diversificación, capacitación e identidad gastronómica.
Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG
Durante años, hablar de industria panadera en Chile parecía remitir casi exclusivamente a harina, levadura, hornos, costos de insumos y venta de pan. Hoy las preguntas son otras.
¿Cómo incorporar inteligencia artificial? ¿Cómo reducir los costos de energía? ¿Qué hacer con los excedentes alimentarios? ¿Puede una panadería crecer a través de la cafetería, la heladería o la pizza? ¿Cómo profesionalizar la gestión? Y, al mismo tiempo, ¿cómo proteger tradiciones como la marraqueta, el pan francés o el pan batido, dependiendo del territorio?
Esas fueron algunas de las preguntas que atravesaron la segunda edición de Unidos por el Pan 2026, iniciativa de la Federación Chilena de Industriales Panaderos (FECHIPAN), que desplegó una programación territorial en La Serena, Temuco, Chillán y Santiago.
La propuesta buscó ampliar la conversación más allá de la producción de pan e incorporar tecnología, sostenibilidad, eficiencia energética, nutrición, economía circular, gestión y diversificación, entendiendo el bakery como un ecosistema que también incluye pastelerías, cafeterías, pizzerías y heladerías.
Pero hubo una diferencia importante: el programa no fue el mismo en cada ciudad. Cada jornada incorporó experiencias, productos y oportunidades vinculadas a su propio territorio.
La Serena: tecnología, energía y territorio
El recorrido comenzó en la Región de Coquimbo, con una agenda que combinó innovación tecnológica, eficiencia energética, economía circular e identidad local.
La inteligencia artificial fue uno de los primeros temas. Diego Zamorano, CEO de DAZP Estudio de Ingeniería y especialista en ISO 42.001 de IA, abordó sus aplicaciones para las pequeñas y medianas empresas, mientras Christian Ortega, gerente de FECHIPAN, presentó BAKERY 360, herramienta digital orientada a fortalecer la gestión comercial del sector.
La mirada territorial apareció con experiencias como Caprinos Villaseca y las alternativas de harinas sostenibles presentadas por CeTa Alimentos. También hubo espacio para el café de especialidad y su vínculo con la panadería, a través de Café Memorable.
La agenda energética incorporó electromovilidad para el reparto y soluciones de energía solar fotovoltaica para la industria y la agricultura regional.
La Serena dejó así instalada una primera idea: modernizar una panadería no significa solamente incorporar maquinaria, sino también cambiar la manera de gestionar, producir, vender y relacionarse con su entorno.
Temuco: cuando los residuos se convierten en oportunidad
En Temuco, la conversación adquirió un fuerte componente de innovación y sostenibilidad.
La inteligencia artificial, la energía solar, la gestión en tiempo real y la reducción del desperdicio convivieron con una de las experiencias más llamativas del congreso: la elaboración de harina a partir de bagazo de cerveza.
La iniciativa permitió abordar una pregunta cada vez más relevante para la industria alimentaria: qué hacer con los residuos y cómo transformarlos en nuevos ingredientes y oportunidades productivas.
La profesionalización también tuvo un espacio a través de la Certificación Panadera 360, mientras la Ruta Cafetera de Temuco mostró otra posibilidad de crecimiento: la conexión entre panadería, cafetería y gastronomía local.
El cierre, con la premiación de la Mejor Empanada, volvió a conectar innovación y desarrollo empresarial con uno de los productos más tradicionales de Chile.
Temuco mostró, de esta manera, que diversificar y modernizar no necesariamente implica abandonar la identidad del negocio original.
Chillán: identidad local y nuevos negocios
En Ñuble, la identidad territorial ocupó un lugar central. El llamado “Maridaje de los Chilenos” vinculó la tradición vitivinícola del Valle del Itata con la gastronomía, mientras la inteligencia artificial volvió a aparecer aplicada directamente al bakery.
La jornada también presentó experiencias empresariales locales y BAKERY 360 como herramienta de modernización y gestión.
La diversificación adquiere aquí una expresión concreta: la incorporación de heladería y gelato como alternativas para ampliar la oferta de los establecimientos.
A ello se sumaron contenidos sobre fermentación y procesos de elaboración, junto con soluciones de energía solar orientadas a reducir costos operacionales.
La pregunta que atravesó Chillán fue sencilla, pero estratégica: ¿qué otros productos y servicios puede incorporar una empresa bakery para crecer sin alejarse de su negocio principal?
Santiago: tecnología, diversificación y regreso a la tradición
El capítulo metropolitano reunió buena parte de las discusiones desarrolladas durante el recorrido.
En INACAP Apoquindo, la inteligencia artificial aplicada al bakery convivió con contenidos sobre procesos de producción, fermentación y calidad. También hubo espacio para discutir el financiamiento y los desafíos que enfrenta el sector en su proceso de modernización.
La diversificación volvió a ocupar un lugar relevante: cafetería, café de especialidad, heladería, gelato y pizza aparecen como categorías capaces de complementar el negocio tradicional.
También se abordó el desperdicio de alimentos y la posibilidad de convertir excedentes en eficiencia y reducción de costos.
Pero Santiago incorporó un elemento que terminó conectando todo el recorrido: la tradición.
La Semifinal de la Mejor Marraqueta formó parte de la programación del congreso y permitió que la discusión sobre innovación regresará al producto que simboliza buena parte de la identidad panadera nacional.
La conversación sobre la historia y dimensión cultural de la marraqueta profundizó precisamente esa idea: modernizar la industria no significa necesariamente alejarse de aquello que la hizo reconocible.
Cuatro territorios, una industria
Vistas en conjunto, las cuatro jornadas muestran que Unidos por el Pan fue más que una sucesión de exposiciones.
La Serena puso el foco en territorio, inteligencia artificial, energía y nuevas materias primas. Temuco profundizó en economía circular, gestión, profesionalización y café. Chillán combinó identidad territorial, tecnología, fermentación y diversificación. Santiago reunió tecnología, sostenibilidad, nuevos negocios y, finalmente, la historia de la marraqueta.
La diferencia entre las jornadas también revela uno de los principales atributos del encuentro: una industria puede compartir desafíos, pero no necesariamente tiene las mismas oportunidades ni las mismas respuestas en cada territorio.
Ese es el aporte que busca consolidar Unidos por el Pan: una plataforma capaz de conectar a gremios, empresas, proveedores, academia, especialistas y sector público, pero también de llevar esa conversación a las realidades concretas de cada región.

