De la panadería tradicional a los agentes de IA: la tecnología que busca cambiar la gestión del negocio

Surmet desarrolla soluciones de inteligencia artificial para distintas industrias y encontró en las panaderías un espacio concreto para aplicar análisis de datos y automatización. 

Por: Equipo Comunicaciones Indupan AG

Durante décadas, muchas panaderías han construido su operación sobre rutinas que se repiten: producir, vender, controlar inventarios, administrar y atender clientes. En muchos casos, buena parte de las decisiones todavía depende de la experiencia del dueño y de su capacidad para interpretar lo que ocurre diariamente.

La inteligencia artificial plantea una posibilidad diferente: que esa información pueda ser procesada automáticamente y transformada en recomendaciones concretas.

Esa es la apuesta de Surmet, empresa nacional que comenzó a explorar la aplicación de inteligencia artificial y análisis de datos en la industria panadera. El punto de partida fue detectar que las panaderías ya generan una enorme cantidad de información, pero que no siempre cuentan con las herramientas o el tiempo necesario para utilizarla.

“Nos dimos cuenta de que esta herramienta puesta a disposición de esta industria puede generar cambios reales, porque permite acercar el análisis de datos a empresarios que, por lo general, están preocupados de solucionar el día a día y apagar incendios en el negocio”, explica Víctor Delgado, gerente general de Surmet.

Del software que registra al sistema que interpreta

Uno de los principales cambios que propone la empresa es pasar desde sistemas que simplemente almacenan información a herramientas capaces de interpretarla.

Surmet trabaja con agentes de inteligencia artificial que pueden conectarse a los sistemas de venta de las panaderías mediante sus API. A partir de esos datos, generan indicadores y análisis que buscan entregar una lectura más útil del negocio.

“El software que tienen actualmente de venta es un software que es plano, no es interpretativo. Nosotros nos conectamos a la API y empezamos a trabajar con esos metadatos para tomar decisiones”, explica Mauricio Araya, gerente comercial de la compañía.

La diferencia está en que el empresario no necesariamente debe revisar cada cifra para entender qué ocurrió. “Puedes tener un agente que te diga en la mañana: ayer terminamos con tres millones de pesos más en ventas de lo normal y nuestra rentabilidad fue de un 20%”, ejemplifica Araya.

La tecnología, entonces, no se limita a entregar el dato. Busca interpretarlo y convertirlo en una señal para la toma de decisiones.

Una IA que trabaja detrás del negocio

El concepto central de la propuesta son los llamados agentes de inteligencia artificial. A diferencia de un asistente convencional, estos pueden permanecer conectados a determinados procesos de una organización y ejecutar tareas específicas. “Hay agentes que se dedican a la parte de ventas, otros que son financieros, de marketing o productivos. Para cada departamento que podría tener perfectamente una panadería, podría existir un agente”, explica Araya.

La visión de Surmet apunta a que las tareas rutinarias y secuenciales puedan ser automatizadas, mientras el empresario mantiene una mirada más amplia sobre el negocio. “La idea es que lo rutinario y lo secuencial dentro de una panadería sea controlado por el agente. El dueño tiene una visión más macro del negocio y puede tomar decisiones”, señala Delgado.

El objetivo no es reemplazar, sino liberar tiempo

Para Surmet, la incorporación de tecnología debería comenzar por identificar los problemas concretos del negocio. “Nosotros trabajamos a través del dolor de las personas, del dolor del negocio”, plantea Araya.

Desde esa perspectiva, automatizar no significa necesariamente reemplazar trabajadores, sino liberar tiempo para que puedan concentrarse en tareas donde aporten mayor valor.

Pero el efecto más importante podría estar incluso fuera de las ventas. La inteligencia artificial puede permitir que el empresario deje de estar permanentemente atrapado en la operación. “El solo hecho de solucionar algunos problemas recurrentes ya te ayuda. Te permite liderar desde otra parte, preocuparte de tu gente, de tus colaboradores y de entregar un mejor servicio”, explica Araya.

Es, en definitiva, pasar de dedicar buena parte del tiempo a entender qué ocurrió ayer a tener más espacio para decidir qué hacer mañana.

Una tecnología desarrollada desde el sur

La relación de Surmet con la industria panadera también tiene un componente territorial y personal. Delgado cuenta con una historia familiar vinculada al rubro, lo que facilitó el acercamiento a empresarios y gremios del sector.

Esa cercanía permitió identificar una oportunidad concreta: poner herramientas de análisis avanzado al alcance de empresas que históricamente no habían tenido acceso a este nivel de información. “Hoy solo con pinchar su software de venta podemos acceder a un nivel de información impresionante y procesar años de ventas”, explica Delgado.

El potencial está precisamente ahí. Una panadería que durante años ha acumulado miles de ventas posee una base de datos sobre su propio comportamiento. La tecnología permite comenzar a convertir ese registro en conocimiento.

Una carrera que recién comienza

Para Surmet, la inteligencia artificial está lejos de alcanzar un techo. La velocidad con que aparecen nuevos modelos obliga a entender la innovación como un proceso permanente. “Modelo que sale, modelo que probamos y vemos si funciona con lo que estamos haciendo. Y sabemos que la próxima semana va a ser lo mismo y va a salir otro modelo”, comenta Araya.

El desafío para las industrias tradicionales, por lo tanto, no parece estar solamente en incorporar tecnología, sino en determinar dónde puede generar un cambio real.

En el caso de las panaderías, Surmet apuesta por una transformación silenciosa: conectar los sistemas que ya existen, interpretar la información que ya se genera y automatizar parte de las tareas que hoy consumen tiempo.

La panadería puede seguir siendo tradicional en su producto, en sus recetas y en su oficio. La diferencia podría estar en cómo administra el negocio.

Y ahí la inteligencia artificial aparece no sólo como una herramienta para vender más, sino como una nueva capa de gestión capaz de procesar información, automatizar lo repetitivo y devolverle al empresario algo que muchas veces escasea: tiempo para pensar el negocio.

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