El 50% de los escolares padece obesidad y sobrepeso. Por eso es recomendable incluir colaciones que sean saludables cuando están fuera del hogar. Lo mismo aplica para los adultos, quienes también deben cuidar su alimentación en sus horarios laborales. Nuestra industria puede colaborar con su sana marraqueta, así como con panes integrales y de granos.


Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, el 74,2% de los chilenos presenta sobrepeso y el país es una de las naciones con mayor obesidad en adultos de acuerdo a lo informado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Ello, junto a México y superando a Estados Unidos.


En tanto, desde el Sistema Elige Vivir Sano se dice que en el país 3 de cada 4 personas adultas sufren de obesidad, mientras que 1 de cada 2 escolares presenta sobrepeso, lo cual es una situación muy grave y preocupante.


Es en este contexto y frente al inicio del año escolar, abordamos la importancia de incluir colaciones que sean saludables y cómo nuestra industria puede colaborar en esta tarea.


Solange Brevis
Solange Brevis

Diversos nutricionistas recomiendan que las colaciones incorporen siempre frutas y verduras. También mencionan al yogur y otros alimentos que no tengan sellos de advertencia y que ojalá sean preparaciones que se hagan en la casa.


Nuestra industria también puede hacer una importante colaboración, ya que los diversos tipos de panes se pueden ajustar a la variedad de gustos y necesidades. Desde esa perspectiva la marraqueta, el pan más consumido, se destaca por ser reducida en sodio y carecer de materia grasa. Por lo tanto, en caso de tener un relleno adecuado, sería recomendable de incluir en una colación… Y en eso hay un consenso.


De hecho, así lo reafirman las autoridades de Elige Vivir Sano, quienes en su recomendación de colaciones saludables para el colegio incluyeron: “Un sándwich de marraqueta o hallulla o 1/2 churrasca con 1/2 huevo o 3 rebanadas de tomate o 2 rebanadas delgadas de quesillo”.


INGENIEROS DE ALIMENTOS

Consultamos al Colegio de Ingenieros de Alimentos de Chile (CIACH), si tras dos años de pandemia se generó o no una hay mayor conciencia de consumir alimentos saludables.


Solange Brevis y Gonzalo Letelier, directores de esa agrupación, nos explicaron que se produjeron algunos cambios de conducta debido a la gran cantidad de tiempo que las personas tuvieron para estar en casa. “Se empezó a cocinar y por ende algunos hábitos saludables se comenzaron a mejorar, además de existir una mayor preocupación por el bienestar personal”.


Sobre la propuesta de colaciones saludables para estudiantes y trabajadores que se puede generar al interior de las panaderías, nos dijeron que nuestras empresas tienen “la capacidad de incorporar granos enteros a las harinas, usar más harinas integrales y harinas con un alto nivel proteico, así como otros nutrientes funcionales. De este modo los panes que regularmente conocemos, pueden adquirir un mayor potencial nutricional, debido a que poseen una matriz alimenticia donde se puede modificar sus ingredientes y reemplazarlos según las necesidades de los consumidores. Por ende, existiría una buena oportunidad en las colaciones consideradas saludables, las que pueden derivar de las panaderías”.


Respecto a la posibilidad de desarrollar productos nuevos a nivel de las panaderías tradicionales, con miras a una colación saludable, dicen que al pan “se le puede incorporar una mayor cantidad de nutrientes beneficiosos, con cantidades apropiadas de proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes de acuerdo a las necesidades del consumidor. En Europa principalmente, se utilizan a diario harinas integrales, aumentando su proporción en las formulaciones y disminuyendo el uso de harinas refinadas. Y también se innova en panes con colorantes naturales que potencian diferentes sabores”.


Destacaron además que se podrían copiar experiencias como la fuerte tendencia de Europa, donde se están utilizando las harinas de insectos (ricas en proteínas) en alimentos de panificación para personas que no toleran el gluten o poseen alguna alergia alimentaria”.


Para desarrollar nuevos productos, indican, existen distintos profesionales que pueden aportar con sus miradas críticas e interdisciplinarias. “Los ingenieros de/en alimentos, por ejemplo, tienen un alto conocimiento en el desarrollo e innovación de alimentos y son los que más entienden los distintos cambios en una matriz alimenticia, en los procesos o alteraciones que sufren los alimentos con diferentes tecnologías”.


Consultados sobre si es posible desarrollar productos libres o bajos en nutrientes críticos que sean rentables y amigables para los niños, Letelier y Brevis aseguraron que sí se pueden crear estos alimentos sin sacrificar características esenciales para los niños como el sabor, olor e incluso color. “Hoy existen diversas alternativas en la industria de alimentos para el reemplazo de nutrientes críticos, pero manteniendo la funcionalidad tecnológica. De todos modos es importante considerar que los ingredientes funcionales siempre tendrán un valor mayor respecto a los tradicionales, debido al desarrollo de las tecnologías que se utilizan para obtenerlos”.


Les preguntamos a su vez si es más sano optar por un sándwich en lugar de productos altamente envasados o procesados (por ejemplo, galletas y queques de marcas). La repuesta de estos profesionales fue que, “más que asociar características negativas o positivas a un alimento o producto alimenticio, es importante leer la lista de ingredientes, ver el aporte de calorías y de nutrientes críticos que contiene. Un sándwich puede ser muy saludable o muy poco saludable, según los ingredientes que lleve. Lo mismo ocurre con las galletas, queques y en general con los alimentos procesados. Por esto es muy relevante que los consumidores siempre estén informados y tomen decisiones sobre la base de los datos que posean las etiquetas de los alimentos que quieren consumir”

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