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PANADERIA TRÉVOLI

Los dueños de panadería Trévoli: Bruno Arenillas y Francisca Garcés

En diez días logró una renovación completa. El proyecto estaba listo el 2019, pero se postergó por el “estallido social” y luego la pandemia. La renovación implicó 120 metros cuadrados del local. Con ello, no sólo buscan tener un hermoso lugar para agradecer la preferencia de años de sus clientes, sino que aumentar su oferta de masas saladas.



La panadería Trévoli nació el año 1977, por iniciativa de Eduardo Arenillas. Él toda la vida se dedicó a este rubro, ya que en los años 60 emprendió con sus hermanos. Pero después dio el paso para independizarse.

Cuando falleció, en el año 2008, su hijo Bruno se hizo cargo de la empresa, comprando los derechos de la sucesión a sus 2 hermanas.

El local aún existe y es la casa matriz de la empresa. Se ubica en la calle Baquedano, en San Bernardo.

Tras 2 años de trabajar a full en esa panadería, en el 2010 se le dio la oportunidad de comprar en el Strip Center de Maestranza, también en San Bernardo. Más precisamente en calle Portales Oriente 1102.

Adquirió el derecho


de llaves de un mini market de la época y le incorporó panadería. En el lugar hay cerca de 40 locales, de los cuales Bruno se hizo cargo de 4.

Hace como 6 años le sumó pastelería. Estaba un poco reacio, pero Juan Mendiburú lo convenció de que una panadería se completa con pastelería y le habló de que era un negocio que lo ayudaría a consolidarse.

“Y partí con la ayuda de la Kika, mi señora. Ella me empezó a apoyar en lo que fue el desarrollo de la pastelería, porque es algo totalmente ajeno a la realidad de la panadería. Se venden en la misma sala de venta, pero son otros trabajadores, otras materias primas, son otros los procesos. Es todo distinto”, explica Bruno.

Fue tanto el éxito que tuvieron, que “decidimos sacar un poco las manos de las masas en panadería y le dimos con todo para agregar valor al negocio”.



PROYECTO


En medio de ese buen momento decidieron renovar el local, con una sala de ventas de 120 m2. Todo nuevo y con una imagen muy moderna. “Yo creo que será una de las más bonitas de San Bernardo”.

La idea partió el 2019, pero por el estallido social y la pandemia lo postergaron. El proyecto no sólo involucraba aumentar el espacio para la venta, sino que incorporar un poco de productos horneados salados.

“Esto responde a un concepto que creo que deben tener las panaderías desde ya para poder mantenerse vigentes. Es decir, meterse en el rubro de la alimentación lo más completamente posible. Debemos dejar de lado esto de basarnos en la hallulla y la marraqueta. O sea, el pan corriente. Hoy día hay que darle el valor a la empresa”.

Precisa que cada vez el consumidor tiene menos tiempo, entonces muchas veces sale del trabajo y busca una solución de alimentación rápida. “La panadería tiene que estar en esa línea y dar soluciones completas a los clientes… y la venta se da por añadidura”.

Su oferta incluye empanadas, “que se consumen todo el año”, dice. Además, pizzas, quiches y todo lo que se pueda hacer con masas en versión salada. También considera sándwiches gourmet con distintas variedades. “La panadería tiene que ser una tienda de conveniencia, donde le demos solución al almuerzo, la once, la cena y los desayunos”.

Respecto a eso, indica que habilitarán un espacio donde las personas puedan tomar un café de pie, con algún alimento para acompañar. Por ahora no hay mesas, ya que eso lo tiene contemplado en una nueva etapa, donde se requiere de otro tipo de permisos y personal a cargo.

“Por ahora queremos dar a nuestros clientes un lugar más cómodo, amplio, hermoso, que tenga una mayor oferta y dignifique el barrio. Sí, porque las personas de todas las comunas tienen el derecho de vivir la experiencia de comprar en un lugar bello y atractivo, que nada tenga que envidiarle a los del sector Oriente, por ejemplo”.


ETAPAS

Como mencionamos, esta remodelación estaba ya decidida el 2019, pero se postergó hasta este año. Esto implicaba cerrar la panadería por 10 días, lo que no es fácil. “Como ya que teníamos los planos, teníamos el proyecto y teníamos la empresa constructora, al final dimos el salto. Cerramos el 21 de agosto y abrimos el 31 del mismo mes”.

Esto lo logró gracias a que contrató a una empresa que tiene expertise en proyectos rápidos. “La que remodela los McDonald´s. Y sabemos que los gringos lo quieren todo para ayer. No fue barato -sonríe- pero teníamos que hacerlo”

A los trabajadores les dio vacaciones y el noveno día se incorporaron para ayudar a limpiar y ubicar los productos e insumos en las bodegas, a fin de poder comenzar a vender y producir desde el mismo 31.

Para lograr cumplir los plazos, trabajaron 21 obreros en largas jornadas en las que varios días terminaron a las 3 ó 4 de la mañana. Y Bruno estuvo todas las noches observando los avances.

“Ha llamado mucho la atención que en tiempo récord pudimos remodelar y reinaugurar. Pero los clientes son los más contentos porque tendrán un local cómodo y precioso donde abastecerse”.

A modo de puntapié inicial, realizaron una breve ceremonia de inauguración a puertas cerradas con sus colaboradores y levantaron las cortinas pasado el mediodía. La respuesta de los clientes fue inmediata. Muchos para fueron para comprar y otros para ver la renovada panadería y pastelería Trévoli.

Durante este mes, la estrategia para dar a conocer su nueva oferta de masas saladas es ofrecer degustaciones a los clientes en formatos pequeños. También -al momento de esta conversación- Bruno proyectaba ser uno de los puntos en que se desarrolle el Día del Choripán en Marraquetas, organizado por Indupan.


CLIENTES

Le consultamos Bruno ¿qué les dijeron los clientes cuando cerraron la panadería? Y nos relató que estaban muy contentos porque tendrían un establecimiento más hermoso y cómodo. Para ello, entre otras cosas, tiene 2 cajas más y un espacio que no está pegado a la zona donde se hacen los pedidos.

Respecto a las expectativas que tiene sobre el aumento en las ventas, nos señala que sinceramente este punto no ha sido su motivación y que espera que sea algo que se dé solo.

“Lo que queremos, de verdad, es devolver en parte… agradecer a los clientes que han estado por años con nosotros. A mí me conocen por más de 20 años y se ha generado un lazo con ellos. Queremos que se sientan orgullosos de su panadería y poder satisfacer cada vez más sus necesidades de alimentación”.


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