ProChile es la institución del Ministerio de Relaciones Exteriores, encargada de la promoción de la oferta exportable de bienes y servicios chilenos y de contribuir a la difusión de la inversión extranjera y al fomento del turismo. Y hace un año abrió su Departamento de Sostenibilidad, que encabeza Catalina Cuevas.


Ella tiene formación como cientista política, enfocada en el área de relaciones internacionales. Cuenta con 7 años de experiencia en los sectores públicos y privados, estando muy ligada al desarrollo sostenible, tanto desde la gestión de riesgo de desastre, como en aspectos más amplios de consultorías en sostenibilidad para empresas de distintos tamaños.


Conversamos con ella para conocer más detalles sobre este interesante tema.


¿Qué hace el Departamento de Sostenibilidad?

Tiene una doble misión. Primero crear la cultura interna, porque tenemos que liderar con el ejemplo y no sólo levantar criterios. Lo segundo es apoyar, a través de herramientas y programas, para que las empresas sean más competitivas en torno a la sostenibilidad. En ese contexto, desarrollamos proyectos e iniciativas y entregamos información de nuestras oficinas comerciales para que las empresas puedan exportar bajo estándares más altos de sostenibilidad.


¿Hay un cambio en la mirada en torno a la sostenibilidad?

La sostenibilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en una necesidad, lo que ha generado un gran cambio. Ello, en parte debido a que hay un consumidor más consciente que está en auge. Además tenemos dos generaciones (centennials y millennials) que tienen una capacidad de compra alta y que están cambiando sus criterios para concretarlas. El precio ya no es lo que pesa más. Está la Responsabilidad Social de la Empresas, la Maedición de Impacto, etc. No van a elegir a quien no transparente sus procesos y sus impactos.

En segundo lugar, hay que entender que debido a muchos pactos y acuerdos internacionales, se ha generado la proliferación o un tsunami regulatorio, que define lo que se puede y no se puede hacer. Incluso se han generado barreras de entrada a algunos mercados si es que no se cumplen ciertos estándares de sostenibilidad.


¿Es caro ser sostenible?

Yo diría que más bien es una inversión. Requiere una entrega alta al inicio, pero tendrá un retorno. Y no hay que olvidar que ser sostenible necesita, también, de mucha imaginación… O sea, pensar los procesos, sin que necesariamente impliquen un mayor gasto. La idea es que al final generen ahorros, manteniendo el talento y permitiéndonos permanecer, estar vigentes pese a que haya crisis, así como optar a mejores inversores, a créditos blandos, etc. En definitiva, hay otras oportunidades asociadas que no se ven. Además, al hacer mejor las cosas y ahorrar, puede haber una mayor creación de empleo (“empleo verde”).


¿Cómo ayudan?

Tenemos una estrategia anual que se define en 6 ejes. Lo primero es Guiar. No asesoramos a las empresas en mejorar sus capacidades, pero sí articulamos con los distintos actores. Además, hemos contratado un test de sostenibilidad que es un autodiagnóstico. Se mide todo el ciclo de vida sobre la base de 4 dimensiones. Esto arroja un puntaje en la gestión en cada dimensión y uno final. Asimismo entrega una recomendación en cada área. Esto es gratuito a para todos los beneficiarios de ProChile. Estos resultados son completamente confidenciales, permiten tomar acciones y ayudan a saber por dónde partir para ser más sostenibles.


¿Qué se requiere para ser beneficiario de ProChile?

Se debe ingresar a la página web de la institución y en forma gratita, crear una cuenta y luego lo contactará un ejecutivo regional para iniciar su vinculación. Para hacer el autodiagnóstico, también se puede ingresar directamente al test en: https://www.prochile.gob.cl/test-de-gestion-sostenible/ y desde ahí lo enviará a registrarse.


¿Cuáles son las otras ayudas?

Tenemos 3 convenios firmados con entidades reconocidas nacional e internacionalmente, que permiten acceder a cursos y diplomados, de modo de adquirir competencias en sostenibilidad, en economía circular, gestión de riesgos y otras materias. Además, podrá certificarse y renovar sus certificaciones vigentes (certificados B, por ejemplo, que miden el triple impacto de las empresas). El beneficio en este caso implica que hay descuentos para estos servicios, además de recibir orientación sobre qué certificaciones son las necesarias en cada caso.

También colaboramos generando alianzas. Somos un puente entre las empresas y el comercio internacional para crear redes. Asimismo, trabajamos la “Inteligencia de Mercado”. Es decir, proporcionar información de lo que está ocurriendo en los mercados, tanto en normativas como en el comportamiento de los consumidores.


¿Trabajan en difusión?

Así es. Por ejemplo, difundimos los casos de éxito de empresas chilenas en el mundo que trabajan en forma sostenible. La idea es generar videos y mostrarlos en las distintas instancias internacionales. Tuvimos una campaña en el Mes de la Sostenibilidad, donde filmamos a empresas que dicen a otras cómo y por qué es importante ser sostenibles. Ahora estamos elaborando un relato país, que busca generar una narrativa de Chile País Sostenible. Será una campaña comunicacional de cómo nos vemos, de cómo queremos que nos vean, para que sea una voz que pueda tomar cada empresa y llevarla afuera.


¿Y cuál sería el sexto eje de trabajo?

Generar posicionamiento con la presencia en eventos internacionales, como la Expo Dubái y la COP 26 en el Reino Unido. En la primera Chile tendrá un pabellón de sostenibilidad, innovación y seguridad alimentaria. Apoyaremos en la Semana de Energías Limpias y el 16 de octubre queremos hacer algo con motivo del Día Mundial de los Alimentos. En la COP 26 (Conferencia de las Partes), que convocará a todo el ecosistema verde del mundo, queremos aprovechar y hacer un piloto de soft landing, que son programas que apoyan a empresas que tienen soluciones al cambio climático o en Economía Circular.


¿Sigue siendo la gran empresa la que se preocupa de ser sostenible?

Hemos avanzado muchísimo en que las empresas de menor tamaño se interesen. El año pasado, por ejemplo, cuando lanzamos el test de sostenibilidad, la mayor participación fue de micro y pequeñas empresas.

Entendemos que muchas veces la sostenibilidad, al ser un enfoque tan amplio, asusta y uno no sabe por dónde partir. Pero con el test se entregan recomendaciones para comenzar.


¿Es difícil para una pyme ser sostenible?

No es difícil en la medida que uno entiende cuáles son los puntos críticos. Por eso siempre es importante hacer un diagnóstico.

Los errores que siempre ocurren son asociar la sostenibilidad exclusivamente a lo ambiental, y también partir por el fin de vida de las cosas (gestión de residuos y reciclaje), no pensando en las estrategias primero. Lo relevante es el triple balance. O sea, crear valor económico, pero garantizando el equilibrio entre el entorno y las personas.


Es importante crear una cultura interna de sostenibilidad (desde el gerente al último empleado). Luego ver, desde el punto de vista ambiental, cuáles serían nuestros desafíos y entender que el 90% de ellos está en la cadena de proveedores.

La basura, por ejemplo, es un error de diseño. Por lo tanto, para ser circulares, hay que comenzar a pensar las cosas de manera distinta, desde el diseño y el origen. También está la dimensión social, en relación a cómo están las condiciones de los trabajadores; hay una serie de factores importantísimos que logran que una empresa sea mucho más productiva, con mayores ahorros y retención de talentos importantes.

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