Tiene 44 años y es el candidato de Chile Vamos a la elección presidencial de noviembre de 2021. Está casado con Bárbara Encina y tiene 3 hijos.


De niño estudió en el liceo María Goretti de Concón y terminó la enseñanza media en el liceo Alexander Fleming de Santiago. Al salir de cuarto medio obtuvo la beca Padre Hurtado con la que ingresó a estudiar derecho en la Pontificia Universidad Católica. Luego realizó un magíster en derecho público con mención en derecho constitucional. Además, tiene estudios de doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona, los que no pudo terminar al regresar al Estado.


Una de sus pasiones es ser profesor universitario. Y lo fue en las cátedras de Derecho Político y Constitucional; Liderazgo y Comunicación y, Derechos Humanos y Democracia en magíster. Además fue director de la Escuela de Gobierno de la Universidad San Sebastián y académico del Centro de Desarrollo Directivo de la PUC y del magíster de Derechos Humanos y Democracia de la Universidad Alcalá de Henares.


Fue director en Burson Marsteller Chile (empresa internacional de comunicaciones), donde estuvo a cargo de asuntos públicos y corporativos y trabajó como consultor de empresas en la gestión de crisis y asuntos institucionales en sectores como previsión social y gremios.


Participó en la creación del diario digital El Dínamo en el 2010, donde fue gerente general hasta el año 2013. Abandonó todas estas actividades en 2018, cuando el Presidente Sebastián Piñera lo nombró vicepresidente ejecutivo de Corfo, donde –entre otras cosas- se dedicó a simplificar los programas de la institución y promover una estrategia de desarrollo para fomentar el emprendimiento regional (programa Acelera)

En junio de 2019 fue nombrado ministro de Desarrollo Social y un año más tarde asumió como presidente de BancoEstado. Allí Trabajó para agilizar la entrega de créditos Fogape (llegando a 150 mil durante su gestión); lanzó BancoEstado Express, ComprAquí y Mundo Verde; llegó a tener Caja Vecina en 31 mil puntos de atención y, recibieron 200 mil solicitudes del hipotecazo con una tasa histórica para que miles de chilenos lograran ser propietarios de una vivienda.


Para conocerlo un poco más, sostuvimos la siguiente conversación.


¿Cómo ve la situación de las industrias pymes en el país?

Las pymes industriales a lo largo de la historia del país, han sido uno de los sectores más resilientes a los cambios sociales y crisis económicas, constituyendo un pilar fundamental en la cadena de valor que ha impulsado a Chile a los niveles de desarrollo y disminución de la pobreza. Creemos que existen muchas oportunidades para las pymes en el país, primero a nivel interno, donde la disminución de la pobreza generó que muchas personas pudieran ser activos consumidores de los productos nacionales y, segundo, dada su oportunidad de internacionalización y de generar valor a nivel mundial.


En ambos aspectos el rol del Estado no puede ser neutro, tanto como promotor, garante o alivianando la carga burocrática que deben afrontar las empresas del país y, sobre todo, asegurando y sancionando las prácticas que atenten contra la libre competencia, situación que aún se ve bastante en Chile con esquemas como ventas bajo el costo de algunos productos para captar clientes y de esa forma, concretar operaciones cruzadas que no pueden ser indiferentes al Estado.


¿Qué ofrece su candidatura a las pymes?

En primer lugar, quiero destacar que creo profundamente en las pymes y en su rol como principal motor de la economía en el país. Queremos poner a disposición un Estado ágil y con mejores garantías. Los próximos años serán de ardua recuperación económica, por lo que debemos ayudar a nuestros emprendedores a ponerse de pie luego de los difíciles tiempos que han debido enfrentar. Muchos deberán reemprender y, por lo mismo, se necesita un Estado ágil. Para esto es necesario mantener mecanismos de garantía como el Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE), facilitando acceso a créditos de inversión, capital de trabajo a tasas convenientes, operaciones de leasing que las instituciones financieras -tanto públicas como privadas- otorguen a micro/pequeños empresarios, exportadores, sostenedores y organizaciones de pequeños empresarios elegibles, incorporando de manera permanente a las medianas empresas.


En el contexto de la pandemia, la mayoría de los negocios tuvieron que modificar sus canales de atención y ventas, transitando de medios presenciales a digitales. Por eso tenemos la meta de que 100 mil pymes por año sean capacitadas digitalmente y con subsidios estatales tengan acceso a herramientas como carro de compras, acceso a plataformas, POS y medios de pago.


En tercer lugar, quiero destacar que creemos firmemente en que la acción del Estado no puede ser neutra; tampoco las compras públicas. ChileCompra es el mercado electrónico más grande del país con más de USD 11.500 millones al año en transacciones y los recursos públicos no pueden ser neutros. Es importante también apoyar a la micro, pequeña y mediana empresa, así como potenciar aquellos emprendimientos que cuenten con certificación medioambiental (promoción del desarrollo sustentable), aquellos liderados por mujeres, pueblos indígenas, y los que incentivan el desarrollo local e incorporan buenas prácticas de contratación en grupos vulnerables.


Asimismo, es relevante seguir avanzando en diversificar los medios de garantía y en potenciar la asociatividad, de forma que emprendimientos locales puedan llegar al volumen deseado. Y debemos simplificar los trámites que deben realizar para que puedan invertir su tiempo y recursos en innovación y en abrirse a nuevos mercados.


¿Qué visión tiene usted de las panaderías tradicionales o de barrio?

En Chile hay más de 120.000 almacenes de barrio y miles de panificadoras. Están en todas las comunas del país, en todos los barrios y pocas industrias pueden señ

alar que poseen la capacidad de tener la cercanía con prácticamente todas las viviendas de la nación de manera cotidiana. Las panaderías y los almacenes de barrio no son sólo un lugar para comprar productos, son un lugar de reunión y comunicación vecinal.


¿Iba a comprar el pan de niño?

¡Por supuesto! y disfrutaba esos momentos en el barrio. ¡También voy a comprar a los almacenes de mi barrio hasta hoy!


¿Qué pan era el que más consumía de niño y con qué?

El mismo que ahora. Marraqueta con huevo es mi favorito.


¿Modificaría algo de la industria panadera?

Más que cambiarla, lo que me gustaría es apoyarla en mejorar sus negocios, en avanzar para satisfacer a los consumidores cada vez más exigentes. Hoy vemos una mayor variedad de tipos de panes y un impresionante crecimiento de la industria. Las panaderías se han adaptado a los gustos de los vecinos y debemos apoyarlos en este camino.


¿Algún mensaje para los industriales panaderos?

Me gustaría agradecer el enorme trabajo y esfuerzo que han puesto día a día para hacer frente a la crisis social y sanitaria que hemos enfrentado en los últimos años. Los panaderos y los almaceneros de barrio han sido fundamentales para que las familias de todo Chile hayan podido abastecerse. Adicionalmente quisiera decirles que creemos en un Estado que fomente el desarrollo de los emprendedores, de las familias; que sea un aliado y no un obstáculo burocrático ni tampoco sólo un recaudador de impuestos. Debemos tener un Estado que les asegure que pueden abrir sus negocios, vincularse con sus vecinos y crecer para entregar empleo y desarrollar al país.

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